2. MARCO TEÓRICO
Una definición suele describirse a grandes rasgos como la enunciación del significado de una palabra, término o símbolo (P. Hanks 2006: 399). De ello se desprende que el modo en que se concibe la noción de significado debe ser la base de cualquier estudio en torno a la definición. Por este motivo, antes de concentrarnos en las cuestiones específicas que incumben a la definición en sí, clarificaremos las nociones de significado, concepto y categorización, entre otras. Lo haremos desde la lingüística cognitiva, la cual ofrece explicación a numerosos fenómenos relacionados con la definición y el significado en general que anteriormente habían sido obviados o relegados fuera del campo de la lingüística.
2.1. LA LINGÜÍSTICA COGNITIVA
La lingüística Cognitiva es un conjunto de teorías y enfoques relacionados acerca del estudio de la lengua que emergió en la década de los setenta y que ha sido especialmente activo a partir de la década de los ochenta (Croft y Cruse 2004: 1).
El adjetivo «cognitivo» en lingüística cognitiva ha resultado algo polémico. Los lingüistas generativistas argüían que ellos ya habían remarcado la naturaleza cognitiva de la habilidad lingüística del ser humano, mientras que los psicolingüistas también opinaban que la adopción de ese nombre despreciaba su trabajo sobre el lenguaje (Gibbs 1996: 29). Con todo, de acuerdo con Gibbs (1996: 49), la lingüística cognitiva es merecedora de su nombre por su compromiso con la búsqueda de la relación entre el conocimiento conceptual, la experiencia corporeizada y el lenguaje, así como por su objetivo de arrojar luz sobre el verdadero contenido de la cognición humana.
Aunque no se trata de una corriente homogénea, toda investigación enmarcada dentro de la lingüística cognitiva estará guiada por dos compromisos, según Lakoff (1990: 41): el compromiso de la generalización y el compromiso cognitivo. El compromiso de la generalización requiere que el lingüista cognitivo dé cuenta de todos los principios generales que rigen el lenguaje humano. Por su parte, el compromiso cognitivo se refiere a la necesidad de que tal generalización esté en consonancia con aquello que la investigación científica ha descubierto acerca de la mente humana. En caso de conflicto entre ambos compromisos, será el compromiso cognitivo el que prevalezca porque los lingüistas cognitivos requieren generalizaciones basadas en la realidad de la cognición (Lakoff 1990: 41).
Podría argumentarse que el compromiso de la generalización es un subproducto del compromiso cognitivo, dado que, como indican Evans y Green (2006: 36–40), la investigación sobre la cognición humana ya ha demostrado que muchos fenómenos tradicionalmente confinados a una determinada área del lenguaje son en realidad generales. Es el caso, por ejemplo, de la polisemia que puede encontrarse en otros subdominios lingüísticos distintos a la semántica como la morfología y la sintaxis. De ahí que los lingüistas cognitivos busquen principios generales aplicables a todas las subáreas de la lingüística sin considerar que hay subáreas más importantes que otras. De hecho, la división del lenguaje en subáreas se considera artificial, aunque en ocasiones puede resultar útil desde un punto de vista metodológico (Evans y Green 2006: 28).
Por otro lado, el compromiso cognitivo también implica una suerte de generalización. Mientras que por causa del compromiso de generalización se buscan principios generales a través de las subáreas de la lingüística, bajo el compromiso cognitivo, los lingüistas cognitivos generalizan al lenguaje aquello que se conoce de la cognición humana. Se considera que la habilidad lingüística es una habilidad cognitiva más regida por los mismos principios generales:
[T]he organization and retrieval of linguistic knowledge is not significantly different from the organization and retrieval of other knowledge in the mind, and the cognitive abilities that we apply to speaking and understanding language are not significantly different from those applied to other cognitive tasks, such as visual perception, reasoning or motor activity (Croft y Cruse 2004: 2).
El hecho de que todo el trabajo desarrollado bajo este paradigma respete el compromiso de la generalización asegura que los descubrimientos realizados en lingüística cognitiva puedan aplicarse satisfactoriamente a la terminología. Esto se debe a que, sin perjuicio de las relaciones del campo de la terminología con otros dominios, los términos son esencialmente unidades lingüísticas (Cabré 2000c: 14). Como se verá más adelante, varias teorías recientes en terminología son de corte cognitivo (§2.2).
Por otro lado, en este trabajo, extendemos a la definición terminológica la idea de que, para que una base de conocimiento terminológica sea realmente útil, debe reflejar la organización de los conceptos en la mente (Meyer, Bowker y Eck 1992: 159). Por lo tanto, la definición terminológica también deberá dar cuenta de la organización de los conceptos en la mente y, como veremos más adelante, de cómo esos conceptos dan lugar al significado. Por consiguiente, tomar como fundamento teórico la lingüística cognitiva nos permite acercarnos a ese propósito gracias a su compromiso cognitivo.
La posición principal de la semántica cognitiva respecto al significado se basa en el principio de que, si la representación mental de cualquier conocimiento lingüístico y los procesos en que este se emplea son similares a los de cualquier otra estructura cognitiva, puede afirmarse que el conocimiento lingüístico es de naturaleza conceptual (Evans y Green 2006: 158). Como consecuencia de ello, la estructura semántica humana se considera un subconjunto de la estructura conceptual humana, la cual también abarca conocimiento conceptual no asociado directamente al lenguaje:
Much thought is clearly nonverbal (consider the task of working a jigsaw puzzle), and many established concepts have no conventional linguistic symbolization (an example is the area above the upper lip and below the nose, where a moustache belongs) (Langacker 1987: 60).
El supuesto al que la lingüística cognitiva se opone consiste en que el conocimiento semántico es independiente y de naturaleza distinta a cualquier otro tipo de conocimiento conceptual. Es lo que ha venido a llamarse el enfoque diccionarístico (Evans y Green 2006: 158), puesto que extrapola la visión tradicional sobre la definición en los diccionarios a la representación léxica en la mente. De acuerdo con este enfoque, la información semántica en el lexicón mental se asemejaría al supuesto ideal de definiciones lexicográficas estáticas y bien delimitadas. Dado que las enciclopedias incluyen otra suerte de conocimiento en sus entradas (p. ej., información social, cultural, histórica, científica, etc.), el enfoque diccionarístico hacia el significado considera que todo conocimiento que no se suela representar en una definición lexicográfica pertenece al denominado «conocimiento enciclopédico» o «conocimiento del mundo». Así pues, solo el conocimiento definicional —el núcleo semántico de una palabra— sería el objeto de estudio de la semántica léxica según el enfoque diccionarístico (Evans y Green 2006: 208).
Un ejemplo destacado de este enfoque es el adoptado por los estructuralistas, que ha sido y sigue siendo muy influyente en lingüística. El estructuralismo define la lengua como un sistema independiente compuesto por signos lingüísticos, que son una combinación de significado (un concepto) y un significante (una forma) (Saussure 1916: 129). El significado, por tanto, se considera que surge por las relaciones existentes entre los diferentes signos que forman parte del sistema de la lengua y la referencia se considera solamente como un vínculo entre las palabras y las entidades del mundo real establecido por convención. Por lo tanto, el significado de una palabra (conocimiento semántico) sería diferente al conocimiento sobre la entidad del mundo real a que se refiere dicha palabra (conocimiento enciclopédico).
Asimismo, bajo el paradigma previo a la lingüística cognitiva, se considera que el contenido semántico de una palabra es independiente del contextoA lo largo de este trabajo, a menos que se indique lo contrario, utilizaremos el término contexto en su sentido más amplio, el cual, siguiendo la definición de Evans (Evans 2009a: 4), no solo abarca las palabras que acompañan a una palabra dada en un enunciado, sino que se hace referencia toda la situación comunicativa en la que se enmarca, lo cual incluye, entre otros factores, el conocimiento de fondo compartido entre el emisor y el receptor, la situación física y temporal en la que se produce la comunicación y la intención comunicativa del emisor. Trataremos esa cuestión en detalle en §3.5.3. de uso y que, por ende, existe un significado semántico por un lado y un significado pragmático por otro (Evans y Green 2006: 208–209). El significado semántico sería independiente del contexto, estable, determinado y estaría almacenado como tal en el lexicón mental. Este estaría en oposición al significado pragmático o inferido, que depende del contexto y que no sería parte del objeto de estudio de la semántica léxica. Esta dicotomía también tiene su reflejo en las definiciones en los diccionarios, pues tradicionalmente los lexicógrafos tratan de representar el significado independiente de los contextos en los que después esa palabra pueda utilizarse.
La lingüística cognitiva refuta la separación tradicional entre el conocimiento semántico y cualquier otro tipo de conocimiento partiendo de la idea arriba mencionada de que los procesos cognitivos que controlan el uso del lenguaje son los mismos que los de otras habilidades cognitivas (Croft y Cruse 2004: 2). De este modo, el conocimiento semántico está compuesto por conceptos que no son diferentes de otros conceptos almacenados en la mente humana (Evans y Green 2006: 159). Así, distinguir entre conocimiento semántico y enciclopédico no sería posible; el conocimiento semántico asociado a una unidad léxica es, pues, intrínsecamente enciclopédico. Esto explica por qué resulta a menudo tan difícil decidir qué elementos semánticos incluir al redactar una definición lexicográfica tradicional. Tratar de distinguir el contenido semántico del enciclopédico equivale a trazar una frontera inexistenteDado que la frontera entre contenido semántico y enciclopédico es difusa, en este trabajo, defendemos que los límites de una definición terminológica vendrán marcados por factores ontológicos, funcionales y contextuales (§3.5) asociados a las necesidades del usuario que recibirá la definición.. Por ello, una simple comparación de las definiciones de cualquier palabra en varios diccionarios nos muestra que los lexicógrafos no siempre encuentran consenso respecto al contenido semántico de una unidad léxica.
Finalmente, los lingüistas cognitivos defienden que realmente las unidades léxicas no portan significados en sí, sino que solamente inducen la generación mental del significado con arreglo a un contexto de uso real concreto. Así pues, la lengua guía la activación del conocimiento apropiado en una situación dada (Fauconnier 1994: xviii). El significado no está almacenado en la mente humana, el significado se crea en contexto. Por lo tanto, como corolario del destierro de la distinción entre conocimiento semántico y enciclopédico, la separación entre significado semántico y significado pragmático también queda invalidada. El significado es siempre pragmático, guiado por el contexto. Así, el significado lingüístico no equivale a los conceptos sino a concepciones que surgen en cada evento de uso mediante el proceso llamado conceptualización (Langacker 2008: 30).
Este enfoque semántico recibe el nombre de tesis basada en el uso. Según esta tesis, el ser humano aprehende qué contenido conceptual se asocia convencionalmente a una unidad léxica a partir de la abstracción de patrones de las concepciones que surgen en cada evento de uso al que se expone. Los patrones que surgen más habitualmente experimentan un proceso de arraigo (entrenchment) en la mente del usuario de la lengua (Langacker 2008: 16), lo cual conlleva que dichos patrones se establezcan como rutinas cognitivas. En otras palabras, si el usuario encuentra con frecuencia que un contenido conceptual forma parte habitualmente de las concepciones que emergen a partir de una unidad léxica concreta, el usuario asociará ese contenido a dicha unidad léxica y lo activará con más frecuencia en futuros eventos de uso en los que aparezca dicha unidad léxica.
2.1.1. La cognición fundamentada
En los últimos años, han tomado relevancia unas nuevas teorías de la cognición que han recibido el nombre de cognición fundamentada (grounded cognition). Las teorías fundamentadas de la cognición desafían las teorías tradicionales de la cognición proponiendo que las representaciones conceptuales que subyacen al conocimiento en la mente humana están fundamentadas en los sistemas sensoriales y motores, en lugar de estar representadas y ser procesadas de manera abstracta en estructuras amodales de información conceptual (Pezzulo et al. 2013: 1).
Aunque este estudio se trate de la definición terminológica, la cual no permite más que el empleo de las palabras para representar información conceptual, tener en cuenta las teorías de la cognición fundamentada puede optimizar la efectividad de las definiciones. Ello se debe a que definir, según estas teorías, supone una traducción lingüística de los símbolos modales asociados a un concepto:
When people define a concept, they retrieve or construct a schematic image, focus attention on a subset of its perceptual symbols in a sequential manner, and describe the content of each focus with a linguistic description (Barsalou et al. 1993).
Las teorías tradicionales asumen que el conocimiento reside en un sistema de memoria semántica separada de los sistemas modales de la percepción (visión, audición, etc.), acción (movimiento, propiocepción, etc.) e introspección (estados mentales, emoción, etc.) (Barsalou 2008: 618). Por consiguiente, las representaciones provenientes de los sistemas modales se convertirían en símbolos amodales al almacenarse en la memoria semántica. Sin embargo, las teorías fundamentadas rechazan por lo general que sean símbolos amodales los que representen el conocimiento en una memoria semántica. De hecho, Barsalou (2008: 618) cuestiona que haya siquiera alguna clase de representaciones amodales en el cerebro.
Una de las nociones básicas sobre las que se cimientan las teorías fundamentadas es la de «simulación», que consiste en la recreación de estados perceptuales, motores e introspectivos adquiridos durante la experiencia con el mundo, el cuerpo y la mente (Barsalou 2008: 618):
As an experience occurs (e.g., easing into a chair), the brain captures states across the modalities and integrates them with a multimodal representation stored in memory (e.g., how a chair looks and feels, the action of sitting, introspections of comfort and relaxation). Later, when knowledge is needed to represent a category (e.g., chair), multimodal representations captured during experiences with its instances are reactivated to simulate how the brain represented perception, action, and introspection associated with it (Barsalou 2008: 618–619)
Dado que la proliferación de teorías fundamentadas ha llevado a la confusión en el uso de los términos fundamentado, corporeizado y situado, Barsalou (2008) propone utilizar el término cognición fundamentada para abarcarlos todos. No obstante, Pezzulo et al. (2013: 4) aclaran que los efectos sobre la cognición y la representación conceptual de la fundamentación (propiedades físicas del mundo), la corporeización (limitaciones inherentes a las características físicas del cuerpo humano) y la situacionalidad (características específicas del entorno y el contexto, incluyéndose aspectos sociales y culturales) son aditivos.
En lingüística cognitiva se ha puesto el acento desde sus comienzos en la tesis de la corporeización. Según ella, todos los conceptos en la mente humana están determinados por la corporeización y no son, por ende, un simple reflejo de la realidad externa (Lakoff y Johnson 1999: 22). De este modo, se asume un enfoque denominado realismo experiencial, que recibe el nombre de realismo porque reconoce la existencia de un mundo real y el papel limitador de la realidad en el proceso de la conceptualización. Por otro lado, el término experiencial se emplea para remarcar que el sistema conceptual refleja la experiencia que el humano tiene de la realidad y no la realidad en sí, debido no solo a la mediatización de la corporeización sino también a la del entorno social y cultural (Lakoff 1987: xv; Lakoff y Johnson 1980: 180).
La relación de la naturaleza corporeizada de la cognición con el lenguaje se ha explorado de manera explícita en el marco de la teoría de los esquemas de imagen (Johnson 1987). Los esquemas de imagen son representaciones conceptuales esquemáticas de un patrón recurrente en diferentes experiencias sensoriales y perceptuales. Algunos esquemas de imagen propuestos por Johnson (1987: 126) son CAMINO, RECIPIENTE, CICLO, PARTE-TODO, VÍNCULO, EMPAREJAMIENTO, OBJETO, CONTACTO, PROCESO, ARRIBA-ABAJO, etc.
Una de las maneras en las que la corporeización influye en todo nuestro sistema conceptual es a través de proyecciones metafóricas (Johnson 1987: xv). La metáfora conceptual es el mecanismo por el cual un tipo de cosas es entendida y experimentada en términos de otro (Lakoff y Johnson 1980: 4). Esto incluye, entre otros tipos de proyección metafórica, la comprensión de conceptos abstractos en términos de esquemas de imagen. Por ejemplo, la metáfora MÁS ES ARRIBA (p. ej., «el número de estudiantes matriculados en esa asignatura se elevó el año pasado», «el precio de la luz ha subido en los últimos meses») se trata de un caso en el que una noción abstracta como CANTIDAD se entiende en términos de un esquema de imagen (ARRIBA-ABAJO) (Johnson 1987: xv).
Otra forma en que nuestro sistema conceptual depende en última instancia de la experiencia corpórea se explica en la teoría de los dominios de Langacker (1987). De acuerdo con esta teoría, para caracterizar cualquier unidad semántica, se requiere un contexto compuesto de experiencias mentales, espacios representacionales, conceptos y complejos conceptuales, lo que Langacker denomina un dominio. Aunque normalmente, la comprensión de un concepto presupone varios dominios o una matriz de dominios (Langacker 1987: 147).
El concepto de NUDILLO presupone, entre otros, el concepto de DEDO. Por ello, NUDILLO solo puede entender en relación con el dominio de DEDO. Al mismo tiempo, DEDO también presupone el dominio de MANO, MANO presupone BRAZO, etc. Con este ejemplo, Langacker (1987: 148) demuestra que los dominios forman jerarquías en las que los dominios de un nivel dependen de otros en el siguiente nivel y así sucesivamente. Sin embargo, llega un punto en que ciertos dominios no pueden entenderse en relación con otro dominio. Se trata de dominios primitivos que se derivan directamente de la experiencia corpórea y se llaman dominios básicos:
If [FINGER] is the domain for [KNUCKLE], [HAND] for [FINGER], [ARM] for [HAND], and [BODY] for [ARM], what is the domain for [BODY]? The notion [BODY] (so far as shape is concerned) is a configuration in three-dimensional space, but it hardly seems appropriate or feasible to consider three-dimensional space as a concept definable relative to some other, more fundamental conception. It would appear more promising to regard the conception of space (either two- or three dimensional) as a basic field of representation grounded in genetically determined physical properties of the human organism and constituting an intrinsic part of our inborn cognitive apparatusEn la cita se ha respetado la ortotipografía original. Langacker escribe los dominios entre corchetes y en mayúsculas.. (Langacker 1987: 148)
Todo dominio que depende de otro, mediante cualquier proceso conceptual, se denomina —en la terminología de Langacker— un dominio abstracto (Langacker 1987: 150). Aunque los dominios abstractos no sean el producto directo de la corporeización, todo nuestro sistema cognitivo está en última instancia fundamentado en la experiencia corpórea, ya que el nivel más bajo de la jerarquía de dominios está siempre ocupado por un dominio básicoLos dominios básicos de Langacker están íntimamente relacionados con los esquemas de imagen, pero no son lo mismo. Clausner y Croft (1999: 22) explican que algunos esquemas de imagen realmente corresponden a matrices de dominios básicos y, por tanto, en relación a la Teoría de los Dominios, serían considerados dominios abstractos. Uno de esos casos es el del esquema de imagen RECIPIENTE que se trata de un dominio abstracto porque presupone los dominios básicos de ESPACIO y OBJETO MATERIAL. (Langacker 1987: 149).
2.1.1.1. La teoría de los sistemas de símbolos perceptuales
Barsalou (1993; 1999; 2003) propone una teoría del conocimiento basada en la cognición fundamentada llamada la teoría de los sistemas de símbolos perceptuales (TSSP). Su idea principal consiste en que el sistema conceptual humano está poblado por símbolos perceptuales consistentes en registros de la activación neural que surgen durante la percepciónBarsalou utiliza una noción de percepción más amplia que la tradicional, pues incluye cualquier aspecto de la experiencia percibida, incluidas las propiocepción y la introspección (1999: 585). (1999: 583). En otras palabras, un símbolo perceptual es un registro en el sistema conceptual de extractos de la percepción en la misma modalidad en la que se ha producido la percepción. Sin embargo, no se trata de una copia exacta y completa del estado cerebral que subyace a la percepción, sino que es esquemática y es la atención selectiva según el contexto la que aísla la información en la percepción y la almacena en la memoria a largo plazo (1999: 583).
Asimismo, los símbolos perceptuales son dinámicos, es decir, las simulaciones a las que dan lugar no son siempre iguales, pues se ven afectadas tanto por otros símbolos perceptuales almacenados posteriormente como por factores contextuales:
The subsequent storage of additional perceptual symbols in the same association area may alter connections in the original pattern, causing subsequent activations to differ. Different contexts may distort activations of the original pattern, as connections from contextual features bias activation toward some features in the pattern more than others (Barsalou 1999: 584).
El dinamismo de los símbolos conceptuales surge por el hecho de que los elementos que forman la realidad pueden tomar muy distintas formas, aparecer en distintas situaciones y servir distintos objetivos. Por ello, una única representación conceptual estática no resultaría óptima (Barsalou 2003: 553). Así pues, el contexto guía tanto el almacenamiento de los símbolos perceptuales en la memoria a largo plazo como las simulaciones a las que estos puedan dar lugar ulteriormente.
Por otro lado, Barsalou (1999: 584) destaca la naturaleza combinatoria de los símbolos perceptuales. Es decir, no son imágenes holísticas, sino que cada símbolo perceptual registra un aspecto concreto de la percepción. Por este motivo, los símbolos perceptuales no representan necesariamente entidades concretas, sino que según factores causales y contextuales un símbolo perceptual puede formar parte de la representación de diferentes referentes. Por ejemplo, un símbolo perceptual asociado a la percepción del color rojo puede estar asociado a distintos referentes en el mundo, como la sangre o la bandera de China.
2.1.1.1.1. La organización del sistema conceptual
El dinamismo del sistema conceptual no implica que los símbolos perceptuales sean independientes unos de otros. La TSSP postula que los símbolos perceptuales relacionados se organizan en torno a unas estructuras multimodales llamadas marcos. Los marcos en la TSSP comparten muchas características con otros constructos similares, como los dominios de Langacker (1987) o los esquemas de imágenes de Johnson (1987), que hemos visto anteriormente, así como los marcos de Minsky (1975) o Fillmore (1982a) (§2.1.2.2) y los guiones de Schank y Abelson (1977).
A partir de los marcos, el sistema cognitivo puede construir simulaciones (Barsalou 1999: 586). Un marco junto con las simulaciones a las que puede dar lugar se denomina un simulador. Dentro de la TSSP, un simulador correspondería a lo que habitualmente se considera un concepto mientras que las simulaciones equivaldrían a las distintas concepciones (Barsalou 1999: 587).
Barsalou (1991: 53) explica la organización conceptual en la mente humana mediante la metáfora del modelo del mundo, que es la idea que una persona tiene sobre el estado del mundo en este momento. La organización de dicho modelo del mundo está orientada hacia la consecución de objetivos (Barsalou 2003: 552). Para ello, es necesario que la persona sea capaz de integrar la información sobre cómo realizar acciones, qué secuencia se ha de seguir y qué elementos son necesarios con la información acerca de las características del entorno. En este sentido, hay dos motivaciones opuestas que configuran el sistema conceptual humano:
At one extreme, people are intuitive taxonomists. Their goal is to discover the categorical structure of the world, develop taxonomic systems that represent this structure, and establish background theories that frame these taxonomies. At the other extreme, people are goal achievers who organise knowledge to support situated action. On this view, the primary organisation of the conceptual system supports executing actions effectively in the environment, with taxonomic hierarchies constituting a secondary-level (Barsalou 2003: 546).
El modelo del mundo permite la interfaz entre la acción y el entorno gracias a una estructura de marcos espacio-temporales que a su vez contienen marcos de entidades —ya sean concretas o abstractas— organizados en taxonomías (Barsalou 2003: 546). Los marcos contenidos en el modelo del mundo se dividen en cuatro tipos: los marcos que representan individuos, modelos, situaciones episódicas y situaciones genéricas (Barsalou et al. 1993)Aunque la TSSP no incluye en esta clasificación los marcos que se refieren, por ejemplo, a conceptos abstractos o a atributos, Barsalou (1992: 31) defiende que todos los tipos de concepto toman la forma de marco.. Por un lado, los marcos de individuo y las situaciones episódicas están relacionados con experiencias o conocimientos específicos, mientras que los modelos y las situaciones genéricas son generalizaciones a partir de marcos de individuo y situaciones episódicas.
Los marcos de individuo representan tanto entidades animadas como inanimadas existentes en el mundo (Barsalou et al. 1993), es decir, instancias reales como ELON MUSK o la TROPOSFERA. Cada vez que se activa ese marco y se procesa nueva información, esta se añade al mismo marco; no se crea uno nuevo. Por su parte, los marcos de modelo representan un tipo de individuo, es decir, una categoría (2.1.3). Mientras que los marcos de individuo tienen un único referente real en el mundo, los marcos de modelo son constructos mentales sin un referente real concreto:
For example, people do not believe that a physical model of dog exists in the world that corresponds to their internal model of dog. Certainly, different individuals in the world may instantiate a model, but no direct physical counterpart to the model typically exists. Instead, people view their models for types as only existing mentally. (Barsalou et al. 1993)
Como hemos indicado arriba, los marcos de individuo y modelo no solo forman taxonomías a partir de los procesos de categorización, sino que además están enmarcados dentro de eventos. Los eventos son conjuntos de marcos de situaciones, que, a su vez, están formadas por imágenes.
Barsalou et al. (1993) definen las imágenes como un conjunto de símbolos perceptuales que representan individuos y/o modelos en una configuración espacial estática percibida desde una perspectiva particular. Un ejemplo de imagen sería una vista frontal de un sismómetro encima de una mesa. Por su parte, las situaciones son una serie de imágenes que representan un conjunto relativamente constante de individuos y/o modelos que cambian de algún modo significativo de manera continua a lo largo del tiempo en una región del espacio relativamente constante. Un ejemplo de situación sería una serie de imágenes en las que una persona presiona un botón de un sismómetro y este produce un sismograma.
Asimismo, una situación puede ser episódica o genérica. Un marco de situación episódica (p. ej., EL ACCIDENTE NUCLEAR DE CHERNÓBIL) se crea a partir de un evento concreto ocurrido en el mundo y se almacena asociado a la ubicación en que tuvo lugar. Por su parte, un marco de situación genérica (p. ej., ACCIDENTE NUCLEAR) se crea como una abstracción de dos o más situaciones episódicas. Al igual que ocurre con los marcos de modelo, nuestro interés se centra en las situaciones genéricas, pues las situaciones episódicas no suelen ser objeto de definición.
Una cuestión importante que Barsalou et al. (1993) abordan es la de cuáles son los individuos y modelos que se incluyen dentro de una situación genérica. Por un lado, proponen un criterio cuantitativo según el cual dichos individuos y modelos deben ser comunes a varias de las situaciones episódicas que dan lugar a la situación genérica o estar incluidos de manera recurrente en distintas imágenes que forman las situaciones. Sin embargo, también se apela a la importancia de las creencias de fondo respecto a la situación, pues dichas creencias dictarán la relevancia de los distintos individuos/modelos dentro de la situación también pueden determinar su representación dentro del marco de la situación. Este segundo criterio coincide con los principios que rigen la categorización según de la teoría de la teoría (§2.1.3.3).
Como consecuencia del hecho de que el contexto determina cómo se simulan los conceptos, la representación de un individuo o un modelo se especializa dentro de una situación determinada. De acuerdo con Barsalou et al. (1993) es el principio de «un marco por entidad» el que determina que no se creen distintos marcos para cada vez que la entidad se activa en distintos contextos a pesar de los cambios que su simulación varíe:
Although specialized models develop in different situations, they nevertheless reside in a single frame, because they all represent the same type of individual. For example, specialized models of car in the generic situations for buying a car, driving a car, and getting gas constitute different perspectives on the same type of individual, namely, cars (Barsalou et al. 1993).
Así pues, la información especializada sobre un modelo en las distintas situaciones en las que se activa se inserta en un único marco a modo de subconjuntos. Al activarse el modelo dentro de una situación, la información asociada a la situación se simulará, mientras que el resto del marco quedará inactivo (Barsalou et al. 1993).
Finalmente, la noción de evento consiste en una serie de dos o más situaciones relacionadas de modo coherente y que conducen a un resultado significativo (Barsalou et al. 1993). Por ejemplo, un evento podría incluir todas las situaciones que se encadenan desde la primera situación en la que una persona corta unas flores en un jardín hasta la situación en que pone un jarrón que contiene dichas flores encima de una mesa.
2.1.1.1.2. Las propiedades de los marcos
En vez de concebir que los símbolos perceptuales representan características dentro de los marcos (p. ej., el marco del modelo ENERGÍA FÓSIL incluiría la característica CONTAMINANTE), Barsalou (1992: 30) defiende que los marcos están compuestos por conjuntos de atributos y valores. Así, en lugar de listas de características, el marco de ENERGÍA FÓSIL tendría atributos como NIVEL DE CONTAMINACIÓN cuyo valor correspondiente sería ALTO. Tanto los atributos como los valores son marcos (es decir, conceptos) cuyo contenido se especializa por el hecho de estar activados dentro de otro marco.
Entre los atributos de un marco existen correlaciones, es decir, no son independientes. A las relaciones existentes entre los atributos, Barsalou (1992: 35) les da el nombre de invariantes estructurales, pues al relacionar dos atributos, se trata de una relación que se mantiene estable en las distintas concepciones del concepto. Por ejemplo, dentro del marco del modelo FUMIGADORA, los atributos correspondientes a las distintas partes de una fumigadora (TANQUE, MANGUERA, etc.) estarían unidos por invariantes estructurales que representarían la relación existente entre cada parte de una fumigadora (dónde está situada cada una respecto a otra, cómo interactúan entre ellas para hacer que la fumigadora funcione, etc.).
Asimismo, también pueden existir correlaciones entre los valores de los atributos. Dichas relaciones entre valores son lo que Barsalou (1992: 37) denomina restricciones conceptuales. Las restricciones conceptuales capturan las correlaciones que se dan en las distintas conceptualizaciones a las que puede dar lugar un marco (Barsalou 1993: 40). Por ejemplo, dentro del marco de modelo de PESTICIDA, si el atributo ORIGEN tiene SINTÉTICO como valor, automáticamente el atributo APTO PARA AGRICULTURA ECOLÓGICA adquiere el valor NO.
Finalmente, una de las propiedades que estructura los marcos y que hace que finalmente todos los marcos estén relacionados entre sí es la recursividad, que es la característica de los marcos de estar contenidos unos dentro de otros de manera indefinida (Barsalou y Hale 1993: 133). Este fenómeno surge por el hecho de que un marco comprende atributos y valores que a su vez son marcos:
Frames can represent both the attributes of a frame and their values, as well as the structural invariants that integrate attributes and the constraints that link values. Human knowledge appears to be frames all the way down (Barsalou y Hale 1993: 130–131).
En relación con el conocimiento especializado, el fenómeno de la recursividad hará que la información conceptual que un especialista posea acerca de una noción de su dominio, comparada con la de un lego, esté compuesta por una estructura más amplia y compleja de marcos contenidos unos dentro de otros, dada la mayor profundidad de sus conocimientos:
The knowledge of engines possessed by one group of conceptualizers, namely car mechanics, is highly complex, and this attribute includes many subordinate attributes each with corresponding values, which are themselves subordinate attributes with further values, and so on. In this way, a frame subsumes multiples frames which are embedded, capturing aspects of the larger units of which they are subparts (Evans 2009b: 204).
2.1.1.2. La relevancia de la cognición fundamentada para la definición
Dado que los conceptos no se procesan aisladamente, sino enmarcados en situaciones o eventos de acuerdo con la interacción de la persona con el mundo, en la representación del conocimiento para los usuarios de un recurso terminológico resulta necesario dar cuenta del contexto en el que los conceptos se activan (Faber 2011: 14). De este modo, los usuarios legos pueden recrear la situación en que se activa un concepto de un modo situado, como lo haría un experto. Por ejemplo, el concepto EROSIÓN, ya sea conceptualizado como un proceso o el resultado de dicho proceso, no puede concebirse de manera aislada:
It [erosion] is induced by an agent (wind, water, or ice) that affects a geographic entity (the Earth’s surface) by causing something (solids) to move away. Moreover, any process takes place over a period of time, and can be divided into smaller segments. In this sense, erosion can happen at a specific season of the year, and may take place in a certain direction. All of this information about erosion should be available for potential activation when the user wishes to acquire knowledge about it (Faber 2011: 14).
Un experimento mediante resonancia magnética funcional llevado a cabo por Faber et al. (2014) demostró que los legos y los expertos presentan algunas diferencias respecto a la activación de áreas cerebrales al realizar tareas de asociación de términos especializados. Específicamente, dadas las regiones del cerebro activadas por los expertos, del estudio se desprende el papel fundamental que desempeña la contextualización y la situación en el procesamiento mental del conocimiento especializado.
Por lo tanto, con arreglo a la cognición fundamentada, para que una definición terminológica facilite la adquisición de conocimiento por parte de los usuarios, esta también debe representar o, al menos, servir como punto de acceso a las situaciones o eventos en los que el concepto que se define suele activarse, ya que son tanto o más importantes que la organización taxonómica.
Por otro lado, el carácter dinámico y composicional del sistema conceptual justifica el hecho de que haya distintos componentes semánticos que estén asociados a un concepto pero que no siempre se activen porque no resulten relevantes en el contexto.
Barsalou (2003: 545–546) explica que el dinamismo del sistema conceptual procede, entre otros motivos, del hecho de que la información que una persona necesita activar sobre una categoría varía según la situación y que, por ello, se crean distintas concepciones a partir de un concepto. En este sentido, la información que un usuario de una definición terminológica necesitará acerca de un concepto también variará según la situación. De ahí que en este trabajo se proponga la creación de distintas definiciones adaptadas a distintos contextos (§3.6).
Finalmente, dado que la organización más probable del sistema conceptual son los marcos, tanto intraconceptual como interconceptualmente, y que estos además permiten dar cuenta de los efectos del contexto sobre la conceptualización, la noción de marco y su carácter relacional se vuelven centrales con vistas a la elaboración de definiciones terminológicas, como veremos más adelante.
Mientras que en este apartado hemos tratado las características del sistema conceptual, a continuación, abordaremos la relación del sistema conceptual con el sistema lingüístico. En particular, nos centraremos en cómo ha aplicado la lingüística cognitiva la noción de marco para el análisis y la representación del significado.
2.1.2. La construcción del significado
2.1.2.1. La semántica enciclopédica
Como ya hemos indicado anteriormente, la lingüística cognitiva considera que el significado no lo portan las palabras en sí, sino que ellas simplemente proporcionan «minimal, but sufficient, clues for finding the domains and principles appropriate for building in a given situation» (Fauconnier 1994: xviii). Este proceso se denomina construcción del significado y se define como «the high-level, complex mental operations that apply within and across domains when we think, act, or communicate» (Fauconnier 1997: 1). En dichos dominios se incluyen aquellos descritos por Langacker (1987) así como los denominados espacios mentales, que son dominios temporales y parciales creados durante un evento comunicativo (Fauconnier 1997: 34). La teoría de los espacios mentales de Fauconnier (1994; 1997) explica los procesos que rigen la construcción del significado en enunciados, dentro de los cuales, las unidades léxicas desempeñan un papel fundamental, ya que conectan los distintos elementos que conforman los espacios mentales con el conocimiento necesario para su comprensión almacenado mentalmente a modo de dominios (Fauconnier 1994: xxiii).
Así pues, en lingüística cognitiva se distingue entre el estudio de la representación del conocimiento y el de la construcción del significado. El estudio de la representación del conocimiento intenta desentrañar qué tipos de conceptos pueblan el sistema cognitivo humano y las relaciones entre ellos. La noción clave de la representación del conocimiento es el concepto (Evans y Green 2006: 223). Por su parte, el estudio de la construcción del significado o conceptualización, analiza los procesos por los cuales el significado se crea en contexto. Como indicamos previamente, las representaciones mentales que se crean durante los eventos comunicativos se denominan concepciones en contraposición con la noción de concepto (Langacker 2008: 30).
De la distinción entre representación del conocimiento y construcción del significado se desprende que el conocimiento enciclopédico (los conceptos) no es equivalente al significado contextual (las concepciones). El significado de una unidad léxica es dinámico. Se construye en cada evento de uso por la activación de una parte concreta del conocimiento enciclopédico asociado a esa unidad léxica. Todo el contenido conceptual que una unidad léxica puede invocar es su potencial semántico (Evans 2009b)Similares a la noción de potencial semántico encontramos la de potencial de significado (Allwood 1999; Allwood 2003; P. Hanks 1988) y la de significación (Croft y Cruse 2004)..
El potencial semántico de una unidad léxica se puede dividir en dos partes, a las que Langacker (1987) denomina perfil y base. El perfil es la subestructura dentro del potencial semántico que es el foco de atención y conforma el referente conceptual de la unidad léxica, es decir, el concepto o conceptos asociados convencionalmente a esa unidad léxica. Mientras que la base es el conocimiento de fondo que el perfil presupone, es decir, todos los marcos que esa unidad léxica podría invocar en eventos de uso concretos.
Los dos factores principales que intervienen en la construcción del significado, que hacen que no sea un proceso aleatorio, son la convención y el contexto:
[W]e are not free to construe an utterance (or any of its parts) in whatever way our fancy dictates (otherwise communication would be impossible): there are pressures, of various types and strengths, to interpret in particular ways. Some constraints are very basic constraints which have particular relevance to the processing of utterances fall into two main types, conventional constraints and contextual constraints (Cruse 2011: 120).
La convención interviene en dos aspectos fundamentales. Por un lado, una unidad léxica se asocia a un potencial semántico principalmente por convención. Una unidad léxica, al utilizarse en eventos de uso reales, da lugar a distintas concepciones que invocan diferentes marcos, lo cual va arraigando la asociación de esa unidad léxica con ese contenido conceptual que se activa al emplearse la unidad léxica. De este modo, se puede afirmar que el potencial semántico es una función de concepciones previas construidas a partir de una palabra empleada en situaciones específicas y, como tal, está continuamente actualizándose (Croft y Cruse 2004: 101). Además, cabe añadir que el potencial semántico también se ve influido por el carácter dinámico del sistema conceptual humano, que —como ya se señaló— también está continuamente actualizándose con nueva información. Es decir, el dinamismo del potencial semántico de una unidad léxica proviene tanto del proceso continuo de actualización de la asociación entre la unidad léxica y un contenido conceptual dado, como del continuo proceso de actualización que sufre dicho contenido conceptual.
Las restricciones convencionales también se aplican de la misma manera al lenguaje especializado, pues una unidad terminológica adquiere su potencial semántico mediante el uso que hacen los expertos de dicha unidad para transmitir una determinada porción de conocimiento.
Asimismo, cabe destacar que la convención puede hacer que exista una mayor tendencia a que se activen determinadas partes del potencial semántico asociado a una palabra, o —en términos de Langacker (2008)— a que haya determinados componentes de conocimiento que adquieran un carácter más central que otros:
[K]nowledge components have varying degrees of centrality. […] For a given lexical meaning, certain specifications are so central that they are virtually always activated whenever the expression is used, while others are activated less consistently, and others are so peripheral that they are accessed only in special contexts (Langacker 2008: 39).
Se puede afirmar que la centralidadLa teoría de los prototipos (§2.1.3.2) da cuenta detallada del hecho de que haya componentes conceptuales más centrales (o prototípicos) que otros. afecta tanto al perfil como a la base, ya que los componentes del perfil presuponen los de la base, de modo que si una característica del concepto es central, los marcos que la presuponen resultarán también centrales. Por ejemplo, respecto al término cloroplasto, se activa con alta frecuencia (y, por tanto, es central) el contenido conceptual que indica que los cloroplastos son unos orgánulos propios de las células vegetales en las que tiene lugar la fotosíntesis. Como consecuencia de ello, el marco de la FOTOSÍNTESIS también será central con respecto al término cloroplasto.
Aunque una unidad léxica no tiene significado fuera de los eventos de uso, de acuerdo con Langacker (2008: 39), ello no quiere decir que el componente semántico asociado a una unidad léxica sea completamente libre, ya que, como se ha señalado, lo que una unidad léxica puede significar está limitado por su potencial semántico y por la centralidad de determinados componentes. Sin embargo, dicho límite tampoco es completamente fijo, puesto que la centralidad tiene grados y es sensible al contexto.
La sensibilidad al contexto de la centralidad se manifiesta de dos maneras distintas. Por un lado, puede haber contenido conceptual que tenga carácter central solo en determinados contextos (Croft y Cruse 2004: 102), por ejemplo, con respecto al término arena, la parte del concepto ARENA que se refiere a su función como material de construcción será central en un contexto de ingeniería civil, pero no en geología. Por otro lado, el propio contexto puede anular la activación de determinado contenido conceptual a pesar de su centralidad. Un ejemplo de ello sería el término soja: el uso de la soja como alimento humano es un componente conceptual central con alta tendencia de activación; sin embargo, en el contexto de la ingeniería energética, se activarán los componentes conceptuales que hacen referencia al uso del aceite de soja en la producción de biodiésel. Retomaremos la cuestión de las restricciones contextuales cuando tratemos la dimensión contextual de la selección de rasgos de la definición terminológica (§3.5.3).
En el siguiente apartado, nos centraremos en las distintas estructuras de conocimiento asociadas a una unidad léxica y que permiten su comprensión. Estas han recibido varios nombres, por ejemplo, como ya hemos visto, la base de Langacker (en contraposición con el perfil) en su teoría de los dominios (1987) o, como veremos, los marcosDe ahora en adelante, utilizaremos el término marco de una manera más restringida que Barsalou et al. (1993) para hacer referencia al conocimiento de fondo necesario presupuesto por un concepto, en línea con Fillmore (1982a). de Fillmore (1982a).
Barsalou (1999: 591–592) distingue dos funciones del conocimiento enciclopédico respecto a la especificación del contenido de los conceptos. Por un lado, está la función de enmarcado, que se refiere al hecho de que los marcos aportan los conocimientos necesarios para entender un concepto dado. Por ejemplo, para entender el concepto de EVAPOTRANSPIRACIÓN es necesario tener nociones del ciclo hidrológico. Es decir, el concepto EVAPOTRANSPIRACIÓN está enmarcado forzosamente dentro del marco del CICLO HIDROLÓGICO, lo cual equivaldría a decir, en términos de Langacker (2008), que este marco tiene el mayor nivel de centralidad. Por otro lado, la otra forma en la que el conocimiento enciclopédico especifica el contenido de los conceptos es mediante lo que podemos denominar contextualización, que se refiere al hecho de que un concepto, al activarse en un contexto distinto, se inserta en distintos marcos y su contenido se modula en consecuencia.
Si bien estamos de acuerdo con Barsalou (1999) en que el conocimiento enciclopédico tiene esas dos funciones, consideramos que la frontera entre los marcos de fondo necesarios y los marcos de fondo que varían según el contexto es difusa, pues, la centralidad es una cuestión de grados y el contenido conceptual, dinámico. No obstante, dicha distinción puede resultar útil en el plano práctico.
A continuación, desarrollaremos la teoría de la semántica de marcos que está centrada principalmente en la función de enmarcado de los marcosMientras que para Barsalou y colaboradores los marcos pueden representar tanto los conceptos como las estructuras de conocimiento de fondo que enmarcan dicho concepto; la semántica de marcos (§2.1.2.2) restringe el uso de los marcos al ámbito del conocimiento de fondo., aunque también es aplicable a la contextualización. Frente al desarrollo teórico realizado por Barsalou y colaboradores (Barsalou 1992; Barsalou y Hale 1993; Barsalou et al. 1993; Barsalou 1993) de los marcos, el cual no tenía como intención su uso como herramienta de análisis y representación semántica, la semántica de marcos destaca sobre todo por su vertiente práctica; en particular, por el proyecto FrameNet.
2.1.2.2. La semántica de marcos y FrameNet
La teoría que mejor representa el enfoque enciclopédico hacia el significado es la semántica de marcos (Fillmore 1976; Fillmore 1977; Fillmore 1982a; Fillmore 1985; Fillmore y Atkins 1992), que toma como punto de partida el hecho de que, para entender cualquier concepto, es necesario comprender toda la estructura de conocimiento en la que se enmarca (Fillmore 1982a: 111). Esta estructura es el marco semántico, que se define como una representación esquemática de las «estructuras conceptuales y patrones de creencias, prácticas, instituciones, imágenes, etc. que sirven de base para la interacción significativa en una determinada comunidad de habla». (Fillmore, Johnson yPetruck 2003: 235).
Según la semántica de marcos, las palabras no están relacionadas directamente entre sí, sino por medio de su asociación a un marco común y la forma en que el significado de cada palabra destaca elementos particulares de tales marcos (Fillmore y Atkins 1992: 77). No obstante, los marcos han considerarse como un prototipo (§2.1.3.2) más que como un conjunto real de supuestos de cómo es el mundo (Fillmore 1982a: 118).
En cuanto a la aplicación práctica de la semántica de marcos, Petruck (1996) expuso la necesidad de que esta abordara algunos asuntos prácticos como la determinación del contenido y los límites de los marcos y la forma en que los marcos interactúan. Para ello, surgió el proyecto FrameNet, a partir del cual, la semántica de marcos concibió un sentido más restringido de la noción de marco como herramienta de análisis léxico-semántico inspirada en la Gramática de Casos de Fillmore (1968).
FrameNetDisponible en: <https://framenet.icsi.berkeley.edu>. es una base de datos léxica en línea para la lengua inglesa basada en la semántica de marcos. Se creó en 1997 en el International Computer Science Institute en Berkeley (California, Estados Unidos) (Baker, Fillmore y Lowe 1998: 86). Su objetivo principal es documentar la variedad de posibilidades combinatorias (valencias) semánticas y sintácticas de las palabras de la lengua inglesa en cada una de sus acepciones mediante la anotación asistida por ordenador de oraciones de ejemplo (Ruppenhofer et al. 2010: 5).
El componente principal de FrameNet son los marcos semánticos entendidos como una representación esquemática de una situación caracterizada mediante los roles semánticos que en ella participan, llamados elementos del marco (Fillmore y Petruck 2003: 359). Un ejemplo de marco es VerificationTodos los ejemplos en este apartado están tomados directamente de FrameNet., que tiene como definición en FrameNet: «An Inspector attains a degree of certainty in the Unconfirmed_content, generally by inspecting some evidence». La definición del marco en FrameNet presenta esquemáticamente un tipo de situación que subyace al contenido semántico de las palabras que evocan el marco haciendo uso de los roles semánticos (elementos del marco) (Fillmore et al. 2003: 305).
En el ejemplo de Verification, Inspector y Unconfirmed_content son los EM, que representan los tipos de entidad que pueden participar en los marcos y funcionan como roles semánticos de los predicados que evocan el marco (Fillmore, Johnson y Petruck 2003: 237). Por su parte, las palabras evocadoras del marco reciben el nombre de unidades léxicas. Una unidad léxica es una palabra tomada en una de sus acepciones (Fillmore et al. 2003: 297). Por lo general, las unidades léxicas en FrameNet son verbos, aunque también pueden ser sustantivos, adjetivos o adverbios, tanto predicativos como no predicativos. En el caso del marco Verification, las unidades léxicas que lo evocan son los verbos o sintagmas verbales certify, confirm, identify, make sure, substantiate y verify. También evocan el marco los sustantivos confirmation y verification y los adjetivos unconfirmed y verifiable.
A continuación, nos concentramos en dos cuestiones sobre FrameNet pertinentes a nuestro trabajo. En primer lugar, los marcos no eventivos y la representación en marcos de unidades léxicas no predicativas, y la representación del contenido semántico de las unidades léxicas.
2.1.2.2.1. Los marcos no eventivos
La estructura de FrameNet por estar enfocada hacia el estudio de la estructura argumental de predicados, no resulta adecuada para la caracterización de marcos que no representen eventos. A este respecto, Ruppenhofer et al. (2010: 5) argumentan que «[m]any common nouns, such as artifacts like hat or tower, typically serve as dependents rather than clearly evoking their own frames».
En esta afirmación, la noción de marco hay que entenderla desde el sentido restringido que se le da en FrameNet, pues como se ha expuesto anteriormente al tratar el enfoque enciclopédico de la lingüística cognitiva, todos los sustantivos evocan estructuras de conocimiento enciclopédico, aunque el diseño de los marcos en FrameNet no pueda caracterizar adecuadamente dichas estructuras. Los desarrolladores de FrameNet admiten que el diseño de su base de datos no es apto para la representación de entidades, por ello, prefieren derivar al usuario a WordNet para este tipo de información:
[T]he FrameNet database is not readily usable as an ontology of things. In this area, we mostly defer to WordNet, which provides extensive coverage, including hierarchical relations of areas such as animals, plants, etc. (Ruppenhofer et al. 2010: 7)
Con todo, algunos artefactos y tipos naturales en FrameNet tienen su propio marco en los que los EM se refieren a sus subtipos, el material del que están hechos, el modo de producción, su función, etc., que como señalan Fillmore et al. (2003: 323) tiene ciertas correspondencias con los roles de qualia de Pustejovsky (Pustejovsky 1995). Por ejemplo, el marco Weapon, al que pertenecen unidades léxicas como revolver, shotgun o sword, tiene como EM nuclear Weapon (al ser un marco de entidad, el EM nuclear es la entidad en sí) y de EM periféricos Creator, Descriptor, Material, Name, Part, Time_of_creation, Type, Use y Wielder.
Este tipo de marcos se crean normalmente como complemento a un marco de evento y las entidades representadas en el marco de entidad suelen corresponderse con un EM del marco de evento. Por ejemplo, el marco Weapon está relacionado con el marco Bearing_arms mediante la relación Is Used by, y este último tiene un EM nuclear llamado Weapon cuyas instanciaciones son las unidades léxicas del marco Weapon.
Por lo general, la asignación a marcos de unidades léxicas nominales que no designan eventos es bastante inconsistente en FrameNet. Si se busca la unidad léxica bachelor en FrameNet, se encuentra que figura en el marco Personal_relationship, el cual tiene la siguiente definición: «The words in this frame have to do with people and the personal Relationships they are or can be a part of. Some of the words denote people engaged in a particular kind of Relationship, others denote the Relationship, yet others the events bringing about or ending the Relationships. Many of the words presuppose an understanding of states and events that must have occurred before another event takes place or before a person can be classified in a certain way».
Como ya presagia la definición del marco, su contenido resulta un conjunto desordenado de componentes, pues entre las unidades léxicas podemos encontrar palabras tanto predicativas como no predicativas que designan eventos, entidades o propiedades. Al consultar la entrada léxica de bachelor se encuentra la definición «a man who is not and has never been married», que no distingue el significado de bachelor de palabras relacionadas como single. En cuanto al resumen de las anotaciones, este muestra que bachelor solo se combina con los EM Partner_1 y Partner_2, que están definidos en el marco como las personas participantes en una relación personal.
Así pues, podemos observar que el diseño de FrameNet no permite a los lexicógrafos representar el tipo de conocimiento enciclopédico al que aludía Fillmore en su famoso ejemplo de bachelor (Fillmore 1982b: 34) como el de la edad legal y la edad socialmente aceptable para contraer matrimonio que permiten entender por qué esa palabra se puede usar en algunos casos y en otros no.
2.1.2.2.2. La representación del contenido semántico de las unidades léxicas
La mayor parte del peso de la representación semántica en FrameNet recae en los marcos. Por consiguiente, ya se obtiene información semántica sobre una unidad léxica por su pertenencia a un marco. Si se desea obtener información concreta sobre una unidad léxica en particular, se puede consultar su entrada en FrameNet. En ella, se proporciona una definición, así como los esquemas de las realizaciones sintácticas y los patrones de valencia de los EM instanciados al emplearse la unidad léxica. Asimismo, se proporciona un enlace a los ejemplos anotados del corpus a partir de los cuales se han generado los esquemas de realizaciones sintácticas y los patrones de valencia.
Las definiciones de las unidades léxicas tienen un papel secundario, lo cual tiene su explicación en que el objetivo de FrameNet no es la representación del significado, si no, como ya indicamos anteriormente, documentar la variedad de posibilidades combinatorias semánticas y sintácticas de las palabras de la lengua inglesa. De hecho, en muchos casos, las definiciones proceden del Concise Oxford Dictionary (Ruppenhofer et al. 2010: 6).
Consideramos que la estructura de FrameNet podría reformarse para que los marcos y las definiciones se retroalimentaran mutuamente. Así, las definiciones podrían mostrar directamente cuál es la diferencia semántica entre las distintas unidades léxicas con referencia al marco que evocan, más allá de mostrar las realizaciones semánticas y sintácticas y ejemplos.
Con la exposición de la semántica de marcos y FrameNet hemos dado cuenta de las propuestas más importantes de la lingüística cognitiva en cuanto a la relación entre el significado y los marcos en el sistema conceptual. En el siguiente apartado, abordaremos el otro pilar de la organización del sistema conceptual, esto es, la estructuración taxonómica o categorización.
2.1.3. La categorización
La realidad se presenta como un número virtualmente infinito de estímulos. Por ello, una de las funciones más básicas de cualquier ser vivo es la de fraccionar la realidad en categorías de estímulos que no son idénticos pero que se tratan como si lo fueran (Rosch et al. 1976: 382). La categorización es uno de los procesos cognitivos más importantes del ser humano:
Without the ability to categorize, we could not function at all, either in the physical world or in our social and intellectual lives. An understanding of how we categorize is central to any understanding of how we think and how we function, and therefore central to an understanding of what makes us human. (Lakoff 1987: 6)
De acuerdo con Cruse (2006: 29-30), una categoría se puede definir como una clase de entidades del mundo, entendiendo entidad en un sentido lato para incluir entidades físicas como un perro o una mesa, entidades abstractas como la paz o la derrota, así como propiedades como grande o verde, acciones como correr o estudiar, etc. Sloutsky (2003: 246) desde un punto de vista similar define categoría y categorización de este modo:
Categories are equivalence classes of different (i.e. discriminable) entities and categorization is the ability to form such categories and treat discriminable entities as members of an equivalence class. (Sloutsky 2003: 246)
En este marco, los conceptos pueden entenderse como las representaciones mentales que almacenan conocimiento acerca de las categorías y que nos permiten asignar entidades a las categorías apropiadas (Cruse 2006: 30). Por ello, a menudo en el contexto de la categorización, los términos concepto, categoría y categoría conceptual suelen utilizarse intercambiablemente.
Existen dos tipos principales de categorización. Por un lado, la consideración de si un concepto (p. ej., GALLINA) es un subconjunto de un concepto más general (p. ej., AVE) y, por otro, si una entidad es una instancia de un concepto (p. ej., si una entidad en el mundo real sería categorizada como GALLINA). Dado que los experimentos han demostrado que no existen diferencias cognitivas relevantes entre estos dos tipos de categorización (Medin y Smith 1984: 116), no tendremos en cuenta esta distinción.
Para el ser humano, la habilidad de comprender el mundo a modo de categorías en vez de entidades individuales aporta grandes ventajas (Cruse 2006: 30):
1. Aprendizaje basado en la experiencia: Dado que las entidades y experiencias individuales rara vez se repiten de forma exacta, el almacenamiento de información sobre cada una de manera separada sería de poca utilidad. Sin embargo, si se agrupan entidades y experiencias similares en categorías, estas categorías podrán ser recurrentes y asociarse a una importante cantidad de conocimiento útil.
2. Comunicación: El lenguaje no podría funcionar si sus elementos no estuvieran asociados a categorías conceptuales compartidas entre los hablantesLa relación léxica que corresponde con la categorización se denomina hiponimia (M. L. Murphy 2003: 216-230). Por ejemplo, la unidad léxica siamés es hipónimo de gato o, dicho de otro modo, gato es hiperónimo de siamés..
3. Planificación: Los conceptos permiten la manipulación mental de las entidades del mundo y prever las consecuencias.
4. Economía: Lo que se aprende acerca de un miembro de una categoría puede generalizarse instantáneamente a otros miembros de la categoría. De manera inversa, también el descubrir que una entidad pertenece a una categoría concreta proporciona acceso inmediato a más información acerca de esa entidad.
Dado el papel fundamental de la categorización en la organización del sistema conceptual humano y el hecho de que definir consiste en describir un determinado contenido conceptual, no es de extrañar que ambos procesos estén íntimamente relacionados. De hecho, la teoría sobre la categorización imperante durante siglos es conocida, además de como teoría clásica de la categorización, por el nombre de teoría definicional de la categorización.
Probablemente, la manera más evidente en que se refleja esta relación entre categorización y definición es el hecho de que la mayor parte de definiciones en recursos lexicográficos y terminológicos en la actualidad hacen uso de la estructura de «género próximo y diferencias específicas» o aristotélica (§3.2), a pesar de que la teoría que fundamentaba originalmente este esquema definicional ha sido refutaba por teorías posteriores. Según este esquema el genus es una unidad léxica que representa el concepto superordinado más próximo respecto al definiéndum. Por lo tanto, el proceso de definir una unidad léxica o concepto comienza siempre por determinar su categorización.
El uso de la estructura aristotélica en la definición tiene la ventaja de resultar económica. Es decir, permite en poco espacio representar gran cantidad de información. Ello se debe a que al afirmar que un concepto pertenece a una categoría implica que el concepto comparte determinadas características con el resto de miembros de la categoría. Si no se recurre al uso de un género próximo, las definiciones resultan poco prácticas y de cuestionable utilidad. Por ejemplo, si tomamos la definición de pedal del Diccionario de la lengua española (Real Academia Española 2001): «Palanca que acciona un mecanismo con el pie» y descomponemos su genus usando las definiciones contenidas en el propio diccionario hasta llegar a objeto obtendríamos una definición como la siguiente: «Objeto inanimado de una cantidad indeterminada de metal u otra materia, de forma generalmente prismática o cilíndrica y mucho más largo que grueso que suele componer un artefacto y que es inflexible, recto, angular o curvo, se apoya, puede girar sobre un punto, sirve para transmitir una fuerza y acciona un mecanismo con el pie».14
Ante cualquier trabajo definitorio es básico determinar qué fundamentos teóricos y metodológicos se adoptan respecto a la categorización, tanto en la manera en que se asume que esta se produce a nivel cognitivo como en el modo en que se considera adecuado gestionarla en la elaboración de definiciones.
La categorización, así como la cognición humana en su conjunto, es un objeto de estudio del que aún queda mucho por investigar y sobre el cual no existe un consenso en la comunidad científica. También conviene recordar que las teorías propuestas hasta el momento han sido presentadas para explicar la categorización del conocimiento general, por lo que conviene ser cautelosos al trasladarlas al ámbito del conocimiento especializado y al de la redacción de definiciones terminológicas.
2.1.3.1. La teoría clásica
La teoría clásica recibe su nombre por dos motivos. Por un lado, se llama clásica porque tiene sus orígenes en la antigua Grecia y, por el otro, porque ha dominado la psicología, la filosofía y la lingüística (en especial, estructuralista y generativista) hasta bien entrado el siglo XX (Taylor 1995: 22).
14 Este ejemplo sería una versión menos extrema de las definiciones de Wierzbicka, como, por ejemplo, las de cup y mug (1985: 33–36) que ocupan dos páginas cada una y fueron redactadas haciendo uso únicamente de primitivos semánticos (es decir, descomponiendo además del genus también todas las unidades léxicas que aparecen en la definición).
Como hemos indicado anteriormente, durante siglos, la teoría clásica de la categorización ha servido de fundamento teórico y metodológico a la práctica definitoria en diccionarios. Durante todo este tiempo, ha sido tomada como una verdad incuestionable en todos los ámbitos en los que ha sido adoptada, a pesar de no ser el resultado de estudios empíricos (Lakoff 1987: 6).
De acuerdo con la teoría clásica, todos los miembros de una categoría comparten unas características fundamentales que determinan su pertenencia a la categoría. Estas características forman la llamada estructura definicional de la categoría, que incluye las características necesarias y suficientes que debe poseer un concepto o entidad para ser considerado miembro de la categoría. Esa estructura recibe el calificativo de definicional porque permite demarcar claramente los límites del concepto, lo cual se consideraba que era también el fin de las definiciones lexicográficas (§3.2). En la base de la teoría se encuentra la concepción objetivista de que hay una única forma correcta de entender el mundo y el ser humano. Así pues, una definición que se ajuste a esta teoría representará esa realidad objetiva.
La teoría clásica es una teoría basada en la similitud porque lo que determina que dos elementos sean incluidos en la misma categoría es que compartan una serie de rasgos. Dentro de este marco, se considera que las categorías tienen límites precisos: si un elemento tiene las características necesarias y suficientes forma parte de la categoría; si no los tiene, no forma parte. Se trata de una cuestión de todo o nada, sin punto medio (Komatsu 1992: 502).
La teoría clásica de la categorización ha gozado de hegemonía durante tantísimo tiempo —además de porque la creencia de que los conceptos poseen características necesarias y suficientes está ampliamente extendida (McNamara y Sternberg 1983: 454)— gracias a su capacidad de explicar la inferencia analítica y la capacidad referencial de los conceptos.
Por un lado, la teoría clásica da explicación a la inferencia analítica ante un ejemplo como el enunciado «Todas las madres son mujeres». De acuerdo con la teoría clásica, el enunciado es una verdad analítica porque el concepto de MUJER está incluido dentro del de MADRE o, en otras palabras, porque pertenecer al sexo femenino es una condición necesaria para que una persona pueda ser categorizada como MADRE (Laurence y Margolis 1999: 12).
Por otro lado, la teoría clásica ofrece una explicación a la capacidad referencial de los conceptos a partir del razonamiento de que un concepto hará referencia a una entidad del mundo real siempre y cuando esta cumpla las condiciones necesarias y suficientes que forman parte de la estructura del concepto (Laurence y Margolis 1999: 14).
A pesar de su poder explicativo ante estos fenómenos, la teoría clásica ha sido refutada desde el punto de vista de su realidad cognitiva. Kintsch (1974: 230-233) demostró que las palabras consideradas definicionalmente más complejas no suponían mayor carga de procesamiento. Por ejemplo, believe implicaba la misma carga de procesamiento que convince (que es más compleja por tratarse del causativo de believe). Ello lleva a conjeturar que la estructura definicional que propone la teoría clásica no equivale a la organización conceptual de la mente humana.
Asimismo, con vistas a la aplicación práctica de la teoría clásica de la categorización a la definición terminológica, esta presenta numerosos problemas que hemos recogido en los siguientes subapartados.
2.1.3.1.1. El problema de los rasgos necesarios y suficientes
El problema de los rasgos necesarios y suficientes (Medin 1989: 1470; Laurence y Margolis 1999: 14-16) consiste en que, para la mayoría de conceptos, determinar de manera concluyente su estructura definicional es una tarea imposible. Basta con comparar las definiciones en distintos diccionarios del mismo concepto para darse cuenta de que los rasgos considerados definitorios no siempre concuerdan.
A menudo, se arguye a favor de la teoría clásica que, si bien una persona normal puede no saber las características necesarias y suficientes de un concepto, un experto sí las conoce. Sin embargo, ese sería únicamente el caso de nomenclaturas adoptadas internacionalmente y con una organización y principios claros. En este sentido, solo se podrían nombrar como ejemplo las nomenclaturas existentes para la zoología y la química (L’Homme 2014). Con todo, estas nomenclaturas están limitadas a un tipo concreto de entidades y no incluyen todos los conceptos asociados a dichos dominios. Por otro lado, una nomenclatura organiza el conocimiento desde un punto de vista concreto, lo cual no excluye que pudiera realizarse una categorización distinta o que los avances científicos fuercen su modificación. Así pues, se puede afirmar que el problema definicional se presenta también en los conceptos especializados, estén o no normalizados. Ello se puede observar en las definiciones extraídas de distintos diccionarios especializados de un mismo concepto. Por ejemplo, en el caso de CHLOROPLAST (cloroplasto), si bien parece que los distintos diccionarios están de acuerdo en determinados rasgos, en otros, hay variación:
ej. 1 CHLOROPLAST. a structure that is found in some cells of plants and contains chlorophyll. [DOEACA Dictionary of Environment and Conservation (Park y Allaby 2013).]
ej. 2 CHLOROPLAST. the chlorophyll-containing, photosynthesizing organelle of plants.A Dictionary of Genetics (King, Mulligan y Stansfield 2014). ej. 3 CHLOROPLAST. any of the chlorophyll-containing organelles (see plastid) that are found in large numbers in those plant and algal cells undergoing photosynthesis.A Dictionary of Biology (E. Martin y Hine 2014).
El problema definicional es naturalmente uno de los principales escollos que presenta la teoría clásica con respecto a su aplicación a la definición. Trasladado al ámbito de las definiciones, este problema puede formularse como la imposibilidad de determinar concluyentemente la información que debe representarse en la definición como rasgos distintivos del definiéndum.
Uno de los ejemplos más conocidos que ilustran esta incapacidad de llegar a encontrar la estructura definicional de un concepto es JUEGO, que según Wittgenstein (1953: 66) presenta una estructura de «parecidos de familia». Es decir, cada uno de los conceptos miembros de la categoría JUEGO presenta una o varias características que comparte con varios de los otros miembros, pero no todos comparten un núcleo de características necesarias y suficientes:
Consider, for example, the activities that we call “games”. I mean board- games, card-games, ball-games, athletic games, and so on. […] [I]f you look at them, you won’t see something that is common to all, but similarities, affinities, and a whole series of them at that. […] – Look, for example, at board-games, with their various affinities. Now pass to card-games; here you find many correspondences with the first group, but many common features drop out, and others appear. When we pass next to ball-games, much that is common is retained, but much is lost. – Are they all ‘entertaining’? Compare chess with noughts and crosses. Or is there always winning and losing, or competition between players? Think of patience. In ball-games, there is winning and losing; but when a child throws his ball at the wall and catches it again, this feature has disappeared. Look at the parts played by skill and luck, and at the difference between skill in chess and skill in tennis. Think now of singing and dancing games; here we have the element of entertainment, but how many other characteristic features have disappeared! (Wittgenstein 1953: 66)
Asimismo, como corolario del problema definicional, se puede criticar de la teoría clásica su incapacidad para dar cuenta de las excepciones (Evans y Green 2006: 253). Por ejemplo, el concepto SEISMOMETER (sismómetro) aparece definido como «A device used to detect seismic waves originating from earthquakes». en el Dictionary of Geology and Earth Sciences (Allaby 2015). Esta definición no sería aplicable a un sismómetro que alguien utilice para detectar movimientos en la superficie terrestre originados por la actividad humana como una explosión, aunque sea el mismo aparato que utilizaría un geólogo. Tampoco podría aplicarse a un sismómetro que lleve mucho tiempo averiado y ya no se use. Sin embargo, contra lo que defiende la teoría clásica, ningún geólogo dejaría de categorizar esos sismómetros como tales, a pesar de que no presentan un rasgo que a priori debería ser necesario para ser categorizado como sismómetro.
2.1.3.1.2. El problema de las categorías difusas
Si el problema definicional afectaba a las differentiae (rasgos distintivos) en una definición, el problema de las categorías difusas (Laurence y Margolis 1999: 23-24; Medin 1989: 1470) se refleja en las dificultades que presenta a menudo la selección del genus de una definición. De acuerdo con la teoría clásica, la determinación de si un elemento pertenece o no a una categoría se lleva a cabo simplemente comprobando si posee los rasgos necesarios y suficientes. Sin embargo, hay muchos casos en los que no es posible determinar de manera concluyente si un elemento pertenece o no a una categoría (Medin 1989: 1470). Por ejemplo, no existe consenso sobre si la energía nuclear debe ser categorizada como energía verde, ya que, si bien la generación de energía nuclear comporta una cantidad baja de emisión de gases de efecto invernadero, la gestión de los residuos radiactivos sigue siendo problemática.
Como indican Laurence y Margolis (1999: 24), el problema de las categorías difusas radica en el problema definicional, ya que, si no es posible determinar los rasgos definitorios de un concepto, tampoco es posible comprobar si un concepto los posee o no con vistas a su categorización.
2.1.3.1.3. El problema de los efectos de tipicidad
El problema de los efectos de tipicidad (Laurence y Margolis 1999: 24-25; Medin 1989: 1470) surge ante la incapacidad de la teoría clásica de explicar por qué determinados miembros de una categoría, que cumplen los mismos requisitos para pertenecer a ella que los demás son considerados más representativos. Según la teoría clásica, todos los ejemplos de un concepto son igualmente representativos porque para pertenecer a la categoría han de poseer todos los rasgos definitorios requeridos (Medin 1989: 1470). Sin embargo, como demostró Rosch (1975a: 229), hay miembros de determinadas categorías que son considerados mejores ejemplos que otros, como es el caso de NARANJA y ARÁNDANO para la población anglohablante en Estados Unidos, pues el primero es considerado mejor ejemplo de la categoría FRUTA que el segundo.
2.1.3.1.4. El problema de la multidimensionalidad
El desarrollo lógico de la teoría clásica lleva a concluir que los rasgos necesarios y suficientes de un concepto son universales y acontextuales. Sin embargo, ello choca con el fenómeno de la multidimensionalidad:
Despite the classical theory's claim that there is only one correct way of classifying a given concept, it is commonly accepted that people can "see the same thing in different ways". We use the term multidimensionality to describe the phenomenon of classification that occurs when more than one characteristic can be used to distinguish between things, and hence those things can be classified in more than one way. (Bowker 1996: 784)
La multidimensionalidad tiene como consecuencia que un concepto puede pertenecer a distintas categorías al mismo tiempo así como que un mismo concepto puede tener una estructura definicional diferente según la dimensión desde la que se contemple. Ambos escenarios son habituales y se puede observar de manera evidente al comparar las definiciones terminológicas de un mismo concepto como, por ejemplo, ASBESTOS:
ej. 4 ASBESTOS. Any asbestiform mineral of the serpentine group (chrysotile, best adapted for spinning and the principal variety in commerce) or amphibole group (especially actinolite, anthophyllite, gedrite, commingtonite, grunerite, and tremolite).TERMIUM Plus (Translation Bureau / Bureau de la traduction [Canada] 2015) ej. 5 ASBESTOS. A natural material that is made up of tiny fibers used in insulations against fire and in tire brake liners.Glossary of Cancer Terms (The University of Texas MD Anderson Cancer Center 2015) ej. 6 ASBESTOS. A mineral fiber that can pollute air or water and cause cancer or asbestosis when inhaled. The U.S. EPA has banned or severely restricted its use in manufacturing and construction and the ARB has imposed limits on the amount of asbestos in serpentine rock that is used for surfacing applications.Glossary of Air Pollution Terms (California Environmental Protection Agency 2015) ej. 7 ASBESTOS. A fire-resistant element that once was commonly used for insulation. It poses a lung hazard.Canadian Financial, Real Estate and Mortgage Glossary (The Mortgage Group 2015)
Como se puede ver en los ejemplos, el concepto ASBESTOS se ha categorizado de varias maneras: ASBESTIFORM MINERAL, NATURAL MATERIAL, MINERAL FIBER, FIRE-RESISTANT ELEMENT. Al mismo tiempo, cada definición ha destacado rasgos distintos del concepto según el dominio desde el que se ha definido el concepto. Un defensor de la teoría clásica podría argüir que las definiciones arriba mostradas son erróneas y que es necesario un análisis riguroso para obtener las características necesarias y suficientes de ASBESTOS. Sin embargo, al realizar el análisis nos toparíamos sin lugar a dudas con todos los problemas descritos en los apartados anteriores. Como consecuencia, a la teoría clásica no le quedaría más remedio que explicar el fenómeno de la multidimensionalidad como un tipo de homonimia o polisemia.
2.1.3.2. La teoría de los prototipos
La teoría de los prototipos (Rosch 1975a; Rosch 1978; Rosch y Mervis 1975; Rosch et al. 1976) es una respuesta frente a los problemas que presenta la teoría clásica de la categorización. Al entroncarse dentro de la lingüística cognitiva está marcada por el rechazo al objetivismo de la teoría clásica y defiende el realismo experiencial. No obstante, comparte con la teoría clásica la idea de que lo que determina que dos elementos sean incluidos en la misma categoría es la noción de similitud, esto es, que presenten rasgos comunes.
La teoría de los prototipos se fundamenta sobre dos principios generales acerca de la formación de categorías (Rosch 1978): el principio de economía cognitiva y el principio de la estructura percibida del mundo.
2.1.3.2.1. El principio de la economía cognitiva
Según el principio de la economía cognitiva, los procesos de categorización responden a dos necesidades opuestas. Por un lado, a un ser vivo le interesa tener acceso al mayor número de propiedades posibles a partir de una sola propiedad, lo cual llevaría a la formación de un gran número de categorías con discriminaciones lo más precisas posibles entre categorías. Sin embargo, por el otro lado, uno de los objetivos principales de la categorización consiste en la reducción de las infinitas diferencias entre estímulos a proporciones abarcables desde el punto de vista cognitivo. (Rosch et al. 1976: 384). Gracias a la categorización, se consigue un equilibrio entre ambas.
Para que una categoría sea cognitivamente económica, es decir, que proporcione la mayor cantidad de información a un bajo coste cognitivo (Rosch et al. 1976: 428), debe compartir el máximo número de atributos intracategoriales manteniendo el mayor nivel de diferencia intercategorial (Evans y Green 2006: 261). Rosch calcula la economía cognitiva mediante la noción de validez de señal (cue validity), según la cual, un atributo adquiere relevancia para una determinada categoría cuanto más frecuentemente se asocie a miembros de esa categoría, mientras que un atributo pierde relevancia cuanto más frecuentemente se asocie a miembros de otras categorías (Evans y Green 2006: 261). Es decir, un rasgo es relevante para la categorización cuanto más frecuente y exclusivo sea de los miembros que componen una determinada categoría.
A partir de este principio, Rosch et al. (1976) encontraron la existencia de lo que llamaron el nivel básico de categorización, cuyo grado de abstracción da lugar a que la validez de la señal se maximice:
Categories at higher levels of abstraction have lower cue validity than the basic because they have fewer attributes in common; categories subordinate to the basic have lower cue validity than the basic because they share most attributes with contrasting subordinate categories (Rosch et al. 1976: 428).
Por lo tanto, las categorías en la mente humana no estarían organizadas a modo de simples jerarquías taxonómicas, sino que la estructuración del conocimiento parte las categorías que están en la parte media de la jerarquía, las categorías de nivel básico (Lakoff 1987: 56).
Entre las categorías básicas estudiadas por Rosch y Mervis (1975) se incluyen CHAIR (silla) y CAR (coche). Estas categorías forman parte respectivamente de las categorías superiores FURNITURE (mueble) y VEHICLE (vehículo). Estas categorías son las llamadas superordinadas y se caracterizan porque sus miembros comparten solo unos pocos atributos y de tipo más abstracto que los del nivel básico. Por otro lado, dentro de la categoría básica CHAIR, se estudió KITCHEN CHAIR (silla de cocina) y, dentro de CAR, la categoría SPORTS CAR (coche deportivo). Estas se denominan categorías subordinadas y contienen poca información adicional con respecto a sus categorías básicas.
Las categorías superordinadas tienen una validez de señal inferior a las categorías básicas porque contienen menos atributos comunes dentro de la categoría (p. ej., la lista de atributos de FURNITURE es menor que la de CHAIR), mientras que las categorías subordinadas también tienen una validez de señal inferior porque comparten muchos atributos con otras categorías situadas en el mismo nivel de inclusividad (p. ej., SPORTS CAR y SEDAN CAR [coche sedán] comparten más atributos que CAR y TRUCK [camión] entre sí).
Una cuestión importante surgida en torno a las categorías de nivel básico es la de su carácter no universal. Estudios como el de Berlin et al. (1974) sobre la categorización de conceptos botánicos entre los tzetales contrastados con los resultados obtenidos por Rosch et al. (1976) con estudiantes universitarios estadounidenses, demostraron que el entorno cultural puede afectar a los niveles de categorización. Ante esta evidencia, Rosch et al. (1976: 393) conjeturaron sobre la posibilidad de que el nivel básico también se viese alterado como consecuencia de la adquisición de conocimiento experto:
Would, for example, an ichthiologist, whether presented with an actual example of a category or with a fish name, have been able to list sufficient attributes specific to trout, bass, and salmon that the basic level for fish would have been placed at that level of abstraction? (Rosch et al 1976: 393)
Por ello, Tanaka y Taylor (1991) investigaron en tres experimentos distintos si había variaciones en el nivel básico dependiendo del nivel de conocimiento experto de los sujetos. Los experimentos arrojaron los siguientes resultados:
- De acuerdo con Rosch et al. (1976), los sujetos listan significativamente más atributos para la categoría de nivel básico que para la superordinada, mientras que el número de nuevos atributos añadidos para las categorías subordinadas es significativamente inferior al número añadido para las categorías básicas. En el primer experimento de Tanaka y Taylor (1991: 460-467), se demuestra que los expertos en su dominio de especialidad listan la misma cantidad de atributos nuevos para las categorías subordinadas como para las básicas.
- El segundo experimento de Tanaka y Taylor (1991: 467- 470) demostró que mientras que los sujetos legos utilizan los nombres de las categorías básicas para identificar objetos, los expertos tienden a usar los nombres de las categorías subordinadas en sus campos de especialidad.
- Mientras que Rosch et al. (1976) demostraron que la asignación correcta de ejemplares a una categoría era más rápida para el nivel básico que para los otros dos. Tanaka y Taylor, en su tercer experimento (1991: 470-477), demostraron que los expertos categorizan el nivel básico y el subordinado a la misma velocidad en su propio dominio.
Tanaka y Taylor (1991: 478) llegaron a la conclusión de que el conocimiento experto no hace que las categorías subordinadas se conviertan en una suerte de segunda categoría básica, sino que simplemente se produce un aumento en la accesibilidad del nivel subordinado en los procesos de categorización. Así pues, las diferencias entre nivel básico y subordinado en cuanto a validez de señal se reducen por la adquisición de conocimiento, lo cual conlleva que el nivel subordinado alcance mayor relevancia en ámbitos especializados.
No obstante, la trascendencia de la postulación del nivel básico de categorización parece ser limitada. Si bien el descubrimiento arrojó luz sobre los procesos de categorización, existen dudas acerca de su aplicación más allá de entidades físicas. De hecho, Atran (1990) rechaza incluso que los niveles de categorización se puedan aplicar a artefactos, dado que el número de posibles categorías superordinadas es muchísimo mayor que para las entidades naturales.
2.1.3.2.2. El principio de la estructura percibida del mundo
Este principio defiende que los humanos perciben el mundo como una estructura de carácter altamente correlacional. Es decir, que los humanos perciben que determinados atributos coocurren con otros (p. ej., que los animales que tienen alas suelen también tener plumaje en vez de pelaje) y esa correlación se utiliza para organizar y formar categorías (Evans y Green 2006: 255). Rosch (1978) hace hincapié en que la categorización está basada en cómo se percibe el mundo y no en cómo es el mundo realmente. En eso, se opone a la teoría clásica, que se basa en que existe una realidad única y objetiva en la que se fundamenta la categorización:
What attributes will be perceived given the ability to perceive them is undoubtedly determined by many factors having to do with the functional needs of the knower interacting with the physical and social environment. (Rosch 1978).
Por consiguiente, la teoría de los prototipos se alinea con el enfoque del realismo experiencial e introduce como factores en la categorización la propia corporeización (§2.1.1), así como el contexto en el que se produce la categorización. De ello se desprende, por lo tanto, que no existe una única categorización válida universal, sino que existen multiplicidad de ellas.
2.1.3.2.3. La prototipicidad
A partir de los dos principios expuestos arriba, Rosch y sus colaboradores desarrollaron la teoría de los prototipos, la cual recibe su nombre porque postula que las categorías en vez de tener una estructura como la descrita por la teoría clásica, se organizan en torno a prototipos. Las categorías según esta teoría poseen las siguientes características (Geeraerts 1989: 592- 593): estructura prototípica, relaciones de parecidos de familia, estructura radial, grados de tipicidad y límites difusos. No obstante, cabe destacar que no todas las categorías presentan todas y cada unas de estas características de prototipicidad.
Estructura prototípica
Esta es la característica que da nombre a la teoría. Las categorías no pueden definirse por medio de un único conjunto de atributos necesarios y suficientes, sino mediante un prototipo. La noción de prototipo puede definirse como una representación compleja cuya estructura codifica un análisis estadístico de las propiedades que los miembros de una categoría suelen poseer (Laurence y Margolis 1999: 27). A pesar de que a menudo se ha empleado el término prototipo para hacer referencia al miembro más prototípico de una categoría, realmente no tiene por qué existir un miembro que equivalga al prototipo (Rosch 1978: 36).
Relaciones de parecidos de familia y estructura radial
Los miembros de una categoría no poseen forzosamente todas las propiedades del prototipo (Rosch et al. 1976: 433). Ello se explica porque entre los miembros de una categoría prototípica puede haber lo que Wittgenstein (1953) denominó parecidos de familia. Desarrollando la idea de Wittgenstein, Rosch y Mervis (1975: 574-575) describieron las relaciones de parecido de familia de la siguiente manera:
A family resemblance relationship takes the form AB, BC, CD, DE. That is, each item has at least one, and probably several, elements in common with one or more items, but no, or few elements are common to all items. (Rosch y Mervis 1975: 574-575)
Por otro lado, un fenómeno relacionado al de los parecidos de familia que también se explica dentro de la teoría de los prototipos es el de las categorías radiales descritas por Lakoff (1987). Se trata de categorías que comprenden un elemento central junto con variantes convencionalizadas que no pueden predecirse mediante reglas generales (Lakoff 1987: 84). Por ejemplo, el prototipo de MADRE está compuesto por elementos procedentes de distintos subtipos de madre como la mujer que da a luz, la mujer que transmite su material genético, la mujer que cría a un niño, la mujer que está casada con el padre del niño, la mujer que tiene la custodia de un niño, etc. Una mujer que cumpla cualquiera de esas condiciones será considerada madre, pero cuantas más de ellas cumpla, más prototípica será.
Grados de tipicidad
Hay categorías que exhiben grados de tipicidad. Es decir, no todos los miembros de una categoría son considerados igualmente representativos de esta (Rosch 1978: 36). Rosch (1975a) realizó un experimento con estudiantes universitarios en Estados Unidos a los que pidió que puntuaran subjetivamente el nivel de representatividad de determinados miembros de unas categorías dadas. Como resultado, se obtuvo, por ejemplo, que SILLA era un buen ejemplo de MUEBLE, a diferencia de ESPEJO, o que una MUÑECA es un JUGUETE más típico que un GLOBO.
Rosch y Mervis (1975) demostraron que cuanto más prototípico es un miembro de una categoría, más atributos comparte con otros miembros de su categoría. Para ello, pidieron a un grupo de sujetos que listara los atributos de conceptos pertenecientes a distintas categorías. Cuanto más se repetía un atributo dentro de los miembros de una categoría, más puntuaban. Finalmente, la puntuación de cada concepto era la suma de la puntuación de sus atributos.
Los grados de tipicidad también se observan en los conceptos especializados. Por ejemplo, en el dominio de la oceanografía, dentro de la categoría TSUNAMI muestra más grados de tipicidad TSUNAMI MARINO que TSUNAMI LACUSTRE. Aunque ambos son miembros de la categoría, TSUNAMI MARINO resulta más representativo por el hecho de que la mayoría de tsunamis ocurren en el mar.
Límites difusos
Existen categorías que, además de presentar grados de tipicidad, tienen límites difusos (Rosch 1978: 35), lo cual conlleva que existan casos dudosos de pertenencia a una categoría. Un ejemplo no especializado es la categoría DEPORTE: conceptos como FÚTBOL o BALONCESTO son miembros claros de la categoría; sin embargo, asignar el concepto AJEDREZ a la categoría de DEPORTE resulta discutible. Las categorías de límites difusos también se encuentran en los campos de especialidad. Por ejemplo, la categoría de METAL: mientras que el HIERRO se considera claramente un tipo de METAL, el POLONIO es un caso dudoso.
Los grados de tipicidad no deben confundirse con el hecho de que haya categorías con límites difusos. Existen categorías que muestran grados de tipicidad y al mismo tiempo poseen límites precisos (es decir, que no hay duda respecto a qué miembros pertenecen o no a la categoría). Un ejemplo tomado de las matemáticas es la categoría de NÚMERO PRIMO. Mientras que no hay dudas respecto a qué ejemplares forman o no parte de la categoría, Armstrong, Gleitman, y Gleitman (1983: 277) demostraron que el número 3 es más representativo de la categoría que, entre otros, el número 501.
2.1.3.2.4. Ventajas y problemas de la teoría de los prototipos aplicada a la definición
Muchas de las críticas expuestas hacia la teoría de los prototipos parten de la asunción de que la teoría de los prototipos constituye una explicación acerca de la estructuración conceptual humana. Sin embargo, Rosch (1978) advierte de que los prototipos como representación de una categoría no existen y que lo único real son los efectos de prototipicidad:
The pervasiveness of prototypes in real-world categories and of prototypicality as a variable indicates that prototypes must have some place in psychological theories of representation, processing, and learning. However, prototypes themselves do not constitute any particular model of processes, representations, or learning (Rosch 1978: 40).
Así pues, a pesar de no constituir una teoría sobre la representación conceptual, la noción de prototipo permite dar cuenta de fenómenos semánticos como el carácter flexible y dinámico del significado (Geeraerts 1989: 590-591). Asimismo, su aplicabilidad al conocimiento especializado ha sido demostrada por varios autores (Zawada y Swanepoel 1994; Weissenhofer 1995; León Araúz 2009; Temmerman 2000).
Sustituir el enfoque clásico por uno basado en prototipos supone grandes ventajas en la elaboración de definiciones terminológicas. De hecho, se puede decir que ofrece respaldo teórico a determinadas prácticas que ya se venían aplicando en la redacción de definiciones terminológicas (Seppälä 2012: 117).
La función de la definición deja de ser la de delimitar de manera precisa los límites de un concepto representando una estructura rara vez real de características necesarias y suficientes. Al perseguirse la descripción del prototipo, los rasgos que se representan en la definición son los que describen el prototipo, que no tienen por qué ser compartidos por todos los miembros de la categoría. Además, como señala Seppälä (2012: 118), frente a los atributos binarios de la teoría clásica, la teoría de los prototipos permite que los atributos asociados a un concepto tengan distintos niveles y matices.
Asimismo, como consecuencia del abandono de las características necesarias y suficientes y en línea con los principios de la lingüística cognitiva, ya no es menester distinguir entre conocimiento definicional y enciclopédico.
Finalmente, el prototipo de una categoría no es universal, sino que puede haber distintos prototipos según el contexto. De este modo, los rasgos relevantes para describir un concepto varían dependiendo de las dimensiones desde las que se pueda activar el concepto. Así pues, un concepto no tendría una única definición válida, sino que podrá tener varias.
Sin embargo, a pesar de sus ventajas, la teoría de los prototipos también presenta problemas en su aplicación a la definición terminológica.
El problema de la inducción a error
A partir de una definición basada en prototipos, el receptor de la definición podría categorizar erróneamente un concepto porque este posea mucha de las características del prototipo descrito. Al mismo tiempo, también existe el riesgo de que excluya de una categoría erróneamente un concepto porque considere que no comparta suficientes características con el prototipo.
Sin embargo, este problema no es exclusivo de las definiciones basadas en prototipos, ya que las definiciones clásicas también lo padecen. Dado que la estructura definicional de rasgos necesarios y suficientes no es real para la mayoría de categorías, una definición de este tipo tampoco puede asegurar que el receptor vaya a realizar categorizaciones correctas a partir de la información contenida en la definición. De hecho, dado que una definición basada en prototipos no limita el tipo ni cantidad de rasgos que se representan en la definición y permite adaptarse al contexto, es más probable que una definición prototípica induzca a menos errores.
El problema de la herencia de propiedades
La teoría clásica postulaba que si un concepto es subordinado de otro, este hereda las propiedades del primero y ello permitía una explicación sencilla y computacionalmente viable de la inferencia analítica (salvando el resto de problemas de la teoría). Por su parte, la teoría de los prototipos da solución a muchos de los problemas de la teoría clásica, pero, como contrapartida, la herencia de propiedades basada en prototipos no resulta sencilla. Dado que no todos los miembros poseen los rasgos típicamente asociados a la categoría, la herencia de rasgos característicos debe ser selectiva.
Si bien la herencia de propiedades selectiva puede resultar problemática computacionalmente, la teoría de los prototipos ha demostrado que para una persona no supone contradictorio que el concepto de PINGÜINO esté subordinado al de PÁJARO, a pesar de que el pájaro prototípico vuele y el pingüino no.
Con vistas a la definición, para representar este tipo de anulación de la herencia de rasgos, se pueden representar rasgos negativos en la definición. Así, por ejemplo, si la definición de PINGÜINO tiene PÁJARO como genus, uno de sus rasgos podría ser «no vuela».
Esto comporta que cada concepto ha de trabajarse más individualmente que en el enfoque clásico en el que se hereda información que a priori no necesita ser revisada.
El problema de la composicionalidad
Una crítica habitual a la teoría de los prototipos es el problema de la composicionalidad (Laurence y Margolis 1999: 35): los prototipos de conceptos complejos no son normalmente la función de los prototipos de los conceptos que lo componen. Este problema lo ilustran Fodor y Lepore (1996: 263) con el ejemplo de PET FISH (pez mascota):
[K]nowing that PET and FISH have the prototypes that they do does not permit one to predict that the prototypical pet fish is more like a goldfish that like a trout or a herring, on the one hand, or a dog or a cat, on the other. (Fodor y Lepore 1996: 263)
Desde el punto de vista de la definición, es importante tener en cuenta que efectivamente el prototipo de un concepto compuesto puede no ser el resultado de unir la definición de sus componentes. Por lo tanto, se hace necesario analizar individualmente también los conceptos compuestos con vistas a su definición.
El problema de las fuentes de tipicidad
Barsalou (1985) demostró que las categorías conceptuales no solo presentan grados de tipicidad en torno a una representación prototípica que incluye los rasgos más compartidos por los miembros de la categoría. Según el tipo de categoría, los grados de tipicidad también pueden provenir de la formación de un ideal, la frecuencia de instanciación y la familiaridad.
Los ideales normalmente se forman cuando una categoría tiene una función asociada. Consisten en una representación de las características que los miembros de la categoría deben poseer para cumplir óptimamente la función en cuestión (Barsalou 1985: 630). Por lo general, los ideales suelen ser valores extremos que solamente cumplen algunos miembros de la categoría o incluso ninguno. Barsalou (1985: 640) demostró que los grados de tipicidad de la categoría ARMA están fuertemente influidos por un ideal basado en la máxima efectividad, a saber, en el cumplimiento de la función de herir o matar. Asimismo, también expuso la influencia de un ideal, en este caso basado en cuánto gustan a las personas determinados miembros, en categorías de entidades naturales como FRUTA y PÁJARO.
Por su parte, la familiaridad se define como la estimación subjetiva por parte de una persona respecto a la frecuencia con la que han experimentado una categoría en cualquier tipo de contexto (Barsalou 1985: 631). En los experimentos llevados a cabo por Malt y Smith (1982), se encontró que la familiaridad podría tener tan solo una ligera influencia en la estructura de tipicidad de las categorías.
Sin embargo, la frecuencia de instanciación, es decir, la estimación subjetiva por parte de una persona respecto a la frecuencia con la que han experimentado un concepto como miembro de una categoría específica, es mucho más importante que la familiaridad para la configuración de los grados de tipicidad (Barsalou 1985: 631). De hecho, los mismos conceptos contrastados frente a distintas categorías presentan diferentes grados de tipicidad (Smith, Shoben y Rips 1974). Por ejemplo, mientras que MOSCA es un miembro típico de la categoría INSECTO, respecto a la categoría ANIMAL es menos típico. Es decir, por un lado, cuando se utiliza el concepto INSECTO es más frecuente su instanciación como MOSCA que, por ejemplo, como LUCIÉRNAGA o TERMITA. Por el otro lado, PERRO o GATO son miembros más típicos de la categoría ANIMAL que MOSCA.
Finalmente, cabe destacar que Lakoff (1987: 85-90) señala otros factores que pueden afectar a la estructura de tipicidad de una categoría. Los más relevantes son los siguientes:
- Estereotipos sociales: Se trata de expectativas culturales respecto a las instancias de una categoría (Lakoff 1987: 85). Un ejemplo de estereotipo social sería la descripción de los andaluces como personas alegres y graciosas. Los estereotipos sociales a menudo no se ajustan a la realidad y son controvertidos.
- Parangones y ejemplos relevantes: Lakoff (1987: 87-89) arguye que el entendimiento de determinadas categorías se basa en instancias reales que representan un ideal (o su contrario) o simplemente un ejemplo conocido o memorable. Lakoff nombra el experimento de Michelson y Morley como parangón de experimento en el dominio de la Física, a partir del cual muchas personas entienden lo que es un gran experimento científico. En cuanto al ejemplo relevante, se podría afirmar que, para muchas personas, el concepto de accidente nuclear está fuertemente influido por los ejemplos de Chernóbil y Fukushima. Los parangones y los ejemplos relevantes, si bien facilitan la adquisición de conocimiento simplificando la realidad, pueden originar que una persona realice generalizaciones erróneas a partir de casos individuales.
- Generador: Los generadores son miembros centrales de una categoría a partir de los cuales, en conjunción con una serie de reglas, se generan los demás miembros de la categorías (Lakoff 1987: 88). Por ejemplo, los números de una sola cifra generan el resto de números, por eso aquellos son miembros más típicos de la categoría de los números naturales.
- Submodelo: Los submodelos equivalen a los puntos de referencia cognitiva de Rosch (1975b). Un ejemplo de submodelo, de nuevo en la categoría de los números naturales, son los múltiplos de diez que se utilizan como puntos de referencia en distintas operaciones cognitivas y, por tanto, tienen un lugar más cercano al centro de la categoría.
La información procedente de estereotipos sociales, parangones y ejemplos relevantes no suele formar parte de las definiciones lexicográficas, y especialmente tampoco de las terminológicas. A pesar de que integran el conjunto de rasgos que las personas asocian a ciertos conceptos, a menudo simplifican la realidad en exceso o la deforman. Por ello, puede ser útil tenerlos en cuenta como fuente de subjetividad en la extracción de conocimiento, pero su representación en la definición de un concepto no tendría lugarLos estereotipos sociales, parangones y ejemplos relevantes no deben confundirse con la connotación de las unidades léxicas. Mientras que la connotación es un fenómeno lingüístico (p. ej., politicucho es una palabra con connotación negativa para hacer referencia al concepto POLÍTICO), mientras que el un estereotipo es un fenómeno conceptual (el estereotipo de POLÍTICO tiene asociado los rasgos de corrupto y deshonesto)..
En cuanto los generadores y los submodelos, además del hecho de que son fenómenos minoritarios, la constatación de su existencia no es a priori especialmente relevante para la definición terminológica.
En definitiva, es evidente que los grados de tipicidad no proceden únicamente de los parecidos de familia. Además, como demostró Barsalou (1985: 645) la estructura de tipicidad de una categoría puede estar determinada simultáneamente por distintos factores según el contexto. Por lo tanto, las definiciones terminológicas basadas en la teoría de los prototipos habrán de dar cuenta de que hay categorías que cuyo miembro central no es un prototipo, sino de otra naturaleza y que ello dependerá del contexto.
El problema de la similitud
Como hemos visto, la similitud entre dos entidades se mide según la cantidad de rasgos comunes y el peso específico que se da a cada rasgo. De acuerdo con la noción de validez de señal, al categorizar, el peso específico de cada rasgo viene determinado por su frecuencia de aparición dentro de la categoría y no aparición fuera de ella. Sin embargo, el problema surge porque la teoría de los prototipos no explica qué rasgos, propiedades o atributos hay que tener en cuenta en un análisis de similitud y cuáles no (G.L. Murphy y Medin 1985: 292). Como ejemplifica G.L. Murphy (2002: 174), la lista de atributos de un concepto es virtualmente infinita:
[R]obins have two legs, but they also have a leg; they also have fewer than three legs, and fewer than four legs, and so on. Robins have a red breast; or, one could say that they have a red chest and red belly. Which, if any of these, should be features? Why is it that red breast gets to be the feature, rather than red chest plus red belly? Why isn’t having fewer than four legs a feature? And I saw a robin on my lawn this morning. Should this fact (‘‘found on my lawn this morning’’) become a feature of robins? Or should the property ‘‘robins can be found on lawns’’ or ‘‘robins can be seen in the morning’’ or ‘‘robins can be found in the morning in the United States’’... or... ‘‘in the midwest’’ or ‘‘in Illinois?’’ (G. L. Murphy 2002: 174)
El problema persiste al compararse dos conceptos, ya que si se hace una lista de los atributos que dos conceptos cualesquiera tienen en común, esta será virtualmente infinita:
Suppose that one is to list the attributes that plums and lawnmowers have in common in order to judge their similarity. It is easy to see that the list could be infinite: Both weigh less than 10,000 kg (and less than 10,001 kg,…), both did not exist 10,000,000 years ago (and 10,000,001 years ago,…), both cannot hear well, both can be dropped, both take up space, and so on. Likewise, the list of differences could be infinite. (G.L. Murphy y Medin 1985: 292)
A partir de estos ejemplos, queda patente que la noción de similitud por sí sola no puede explicar por qué se forman unas categorías y otras no. Este problema es quizá el más importante en relación con la redacción de definiciones, pues la selección de rasgos que se van a representar en una definición queda sin justificar.
En el próximo apartado, tratamos la teoría de la teoría que corrige algunas de las deficiencias de la teoría de los prototipos y ofrece una guía sobre la selección de rasgos en las definiciones que se complementa con la noción de similitud.
2.1.3.3. La teoría de la teoría
La idea principal en la que está fundamentada la teoría de la teoría es que la organización mental de los conceptos está basada en el conocimiento y guiada por teorías mentales acerca del mundo (Medin 1989: 1474). La noción de teoría ha de entenderse en este contexto como los conocimientos de fondo o las explicaciones que posee una persona respecto al mundo que le rodea, es decir, se trata de un complejo conjunto de relaciones entre conceptos (G.L. Murphy y Medin 1985: 290). Dichas teorías pueden ser contradictorias y erróneas y los seres humanos las poseemos tanto para el conocimiento de sentido común como para el conocimiento especializado.
La teoría de la teoría (G.L. Murphy y Medin 1985; G.L. Murphy 1993; G.L. Murphy 2000) surge como reacción ante las teorías probabilísticas, como la teoría de los prototipos o la teoría de los ejemplares (Smith y Medin 1981). En especial, la crítica se centra en el uso que estas teorías hacen de la noción de similitud. La teoría de la teoría no rechaza dicha noción, simplemente aduce que la similitud entre los miembros de una categoría no es lo que hace que dicha categoría sea coherente, sino al revés, dado que la categoría es coherente, sus miembros parecen similares (G.L. Murphy y Medin 1985: 291). Dicha coherencia la aportan las teorías mentales, lo que supone la expansión de los límites de la representación conceptual, que ya no se limita a una lista de propiedades. En otras palabras, para explicar la coherencia conceptual, los procesos que operan sobre un concepto y las relaciones que este tiene con otros conceptos deben tenerse en cuenta además de la información directamente almacenado en él (G.L. Murphy y Medin 1985: 297). De acuerdo con la teoría de la teoría, los conceptos son representaciones cuya estructura consiste en sus relaciones con otros conceptos especificada por una teoría mental (Laurence y Margolis 1999).
La consecuencia principal de este enfoque para la manera en que se entiende la categorización es que esta deja de concebirse como un proceso en el que simplemente se compara un elemento con una lista de propiedades (Laurence y Margolis 1999: 43). Nuestro conocimiento del mundo ejerce presión para que los nuevos conceptos que se adquieran sean consistentes con dicho conocimiento previo (G. L. Murphy 2002: 60). En otras palabras, se busca una relación explicativa con las teorías en la que se enmarcan los nuevos conceptos (Medin 1989). Así pues, son esas teorías las determinan cuáles son las propiedades que se van a utilizar en el análisis de similitud.
Un caso ilustrativo es cuando un individuo hace una lista de los atributos de un concepto. Al hacerlo, no expresa todo lo que sabe del concepto, sino que nombra los atributos que son relevantes según su conocimiento de fondo y la situación (G.L. Murphy y Medin 1985: 299), ya que, como vimos anteriormente, dicha lista podría ser infinita. Un ejemplo es el atributo INFLAMABLE, que si bien lo poseen muchas entidades, solo sería relevante en la representación de algunas:
[M]ost people realize, upon reflection, that the attribute, "flammable," applies to wood, money, certain plastics, and (sadly) even animals. Yet, it probably would be found only in the conceptual representation (and the listings) for the first of these categories, presumably because of the known role of wood in human activities. Some attributes are prominent in our concepts because of their importance in our other knowledge about the world, and others are excluded because of their irrelevance to our theories. The concept money is central to our theories of economic and social interaction, in which the attribute of flammability plays no role. Thus, it is apparently not part of our representation of money even though it may easily be inferred as true of most money. (G.L. Murphy y Medin 1985: 299-300)
Igualmente, al adquirir un concepto y categorizarlo, los rasgos que se le asociarán dependerán también del conocimiento de fondo que se aplique. Por ejemplo, si un ornitólogo se encuentra con un ave enjaulada de una especie que no conoce, prestará probablemente atención al color de su plumaje, la forma de su pico y su tamaño, y lo incorporará al concepto. Sin embargo, no incorporará al concepto la hora del día en que vio el ave o en qué parte de la jaula se encontraba (G.L. Murphy 2002: 147). Su conocimiento previo hará que se elija unos rasgos sobre otros para configurar su concepto sobre esta nueva especie. Sin embargo, en otro contexto o en el caso de otros conceptos, los rasgos variarán.
Este razonamiento es aplicable a la comparación de dos elementos con fines categorizadores. De la infinita lista de atributos compartidos, las teorías mentales que se apliquen, acotarán a qué atributos se va a limitar el análisis de similitud.
2.1.3.3.1. Las categorías derivadas de un fin
A diferencia de la teoría de los prototipos, la teoría de la teoría es capaz de explicar la coherencia de una categoría en ausencia de similitud aparente entre conceptos. Ello se observa claramente en las llamadas categorías derivadas de un fin (CDF) de Barsalou (1983; 1985; 1987). Estas categorías se construyen espontáneamente para alcanzar un fin relevante en una determinada situación, aunque, si se utilizan frecuentemente pueden terminar arraigándose en la memoria (Barsalou 2010: 86)Las CDF que no están arraigadas en la memoria reciben el nombre de categorías ad hoc. La noción de CDF incluye tanto aquellas como las que sí están arraigadas (Barsalou 1985: 632).. Ejemplos de CDF son ACTIVIDADES TURÍSTICAS QUE REALIZAR EN BARCELONA, COSAS QUE LLEVAR A UNA ACAMPADA, etc.
La estructura prototípica de estas categorías suele formarse en torno a un ideal. Dado que las CDF son creadas para cumplir un fin, los grados de tipicidad vienen marcados el ideal que maximiza el cumplimiento del fin (Barsalou 1985: 633). Un conocido ejemplo de CDF es la de COSAS QUE COMER DURANTE UNA DIETA. Cuando una persona crea esta categoría hace uso de su conocimiento previo para encontrar los miembros de la categoría, como, por ejemplo, el hecho de que una dieta se hace con el objetivo de perder peso, que la pérdida de peso se suele obtener reduciendo la cantidad de calorías ingeridas, etc. Por ello, el ideal en torno al que se crea la categoría es el de «cero calorías» y los miembros más prototípicos de la categoría serán aquellos que más se acerquen al ideal.
Este tipo de categorías también se dan en los dominios especializados. En agricultura, una CDF podría ser PLAGUICIDAS CONTRA LA ERINOSIS DEL OLIVO, creada mentalmente, por ejemplo, por un ingeniero agrónomo al encontrarse un caso de erinosis en unos olivares. Para conformar esta categoría es necesario saber que la erinosis es una plaga provocada por un tipo de ácaro y tener conocimiento sobre los distintos tipos de acaricidas disponibles. En la mayoría de casos, el ideal será el acaricida más efectivo contra la erinosis en el olivo. No obstante, dependiendo del contexto, el ideal varía y podría ser, por ejemplo, el acaricida con la mejor relación coste-eficacia, el acaricida más barato o el acaricida más fácil de obtener. En todos esos casos, el conocimiento desempeña un papel primordial.
Las CDF se caracterizan por violar la estructura correlacional por el hecho de que a menudo sus miembros pertenecen a distintas categorías taxonómicas (Barsalou 1985: 632). Por ejemplo, la categoría COSAS QUE LLEVARSE A UNA ACAMPADA incluye miembros muy distintos entre sí como COMIDA, ROPA, UTENSILIOS, etc. La violación de la estructura correlacional queda patente en el hecho de que sin contexto, sujetos en estudios experimentales encontraron difícil identificar las categorías al presentársele sus miembros (Barsalou 1983: 223). Así pues, lo que hace que una CDF sea coherente son las estructuras de conocimiento en la que se enmarca la categoría que se deriva del fin por el que la categoría se ha creado.
2.1.3.3.2. Ventajas y problemas de la teoría de la teoría aplicada a la definición
Como ya hemos apuntado anteriormente, la principal ventaja de la teoría de la teoría es que complementa la teoría de los prototipos aportando un factor explicativo a la selección de rasgos en el seno de los análisis de similitud. Esta cuestión es de gran importancia para la creación de definiciones terminológicas, pues de la selección de los rasgos que se representan en ellas depende en gran medida su utilidad.
La aplicación de los principios de la teoría de la teoría a la definición terminológica supone que el terminólogo, en la selección del genus y las differentiae, debe estar guiado por los conocimientos previos del receptor y por los conocimientos de fondo necesarios para entender el concepto que se define dentro del contexto en el que se enmarque la definición.
Por otro lado, la teoría de la teoría, al reconocer la importancia del conocimiento previo en la categorización y la adquisición de conceptos consigue dar respuesta a los problemas de la composicionalidad y de las fuentes de tipicidad de la teoría de los prototipos.
En lo que respecta a la composicionalidad y retomando el ejemplo de PET FISH, cabe destacar que mientras que el prototipo de PET FISH podría explicarse como el prototipo de la intersección entre PET y FISH, hay muchos otros conceptos compuestos que no se pueden explicar de esa manera. De hecho, G.L. Murphy y Medin (1985: 306) defienden que sin tener en cuenta el conocimiento de fondo no es posible predecir cómo se combinan dos conceptos para formar uno compuesto:
An expert repair is a repair done by an expert, but an engine repair is probably not a repair done by an engine. So, no single relation (like set intersection) can describe all or even most compound concepts. Furthermore, the construction of complex concepts is not a simple operation on the features of the two concepts, such as feature overlap or projection. Although some of the features of finger get carried over onto finger cup, considerable knowledge is needed to specify which features are affected and how they are combined with the features of cup. Whenever people form complex concepts or understand compound nouns, they must be using their background knowledge of the way the world works in order to create the correct concept. (G. L. Murphy y Medin 1985: 306)
Por ejemplo, en el dominio de la ingeniería civil, encontramos los conceptos de POZO DE HINCA y POZO DE BOMBEO. En el primer caso, HINCA añade al concepto de POZO la información relativa al modo de construcción, mientras que en el segundo caso, BOMBEO se refiere a la función asignada al pozo. En ambos casos, sin el recurso a las teorías, no es posible predecir la interacción entre los conceptos que componen el concepto complejo. La consecuencia principal de este hecho es que las definiciones de conceptos complejos no se pueden obtener automáticamente a partir de las definiciones de los conceptos simples, pues requieren un análisis individual del conocimiento de fondo en que se enmarcan los conceptos.
En lo que respecta a las fuentes de tipicidad, ya hemos visto anteriormente que la representación central de una categoría puede estar determinada por una estructura de parecidos de familia, un ideal, la frecuencia de instanciación o la familiaridad. De nuevo, es precisamente el conocimiento de fondo y el contexto de activación los que determinan cuáles de estos factores serán los determinantes en cada caso.
Finalmente, cabe destacar que la teoría de la teoría no consigue solventar los problemas de la inducción a error y de la herencia de propiedades de la teoría de los prototipos, aunque las repercusiones de estos problemas para la definición terminológica son algo más limitadas en este caso.
En las definiciones creadas aplicando la teoría de la teoría sigue existiendo la posibilidad de que se induzca al receptor a error al no realizar este una categorización correcta a causa de inferencias erróneas. Sin embargo, si el terminólogo se ha guiado por los conocimientos previos del receptor y por los conocimientos de fondo necesarios según el contexto, las probabilidades de inducción a error se reducen. Además, hacer que la definición sea más coherente con los conocimientos previos del receptor incrementa la adquisición de conocimiento, pues G. L. Murphy y Wisniewski (1989) demostraron que una persona aprende más fácilmente las categorías que le resultan coherentes que las incoherentes.
Asimismo, una desventaja concreta de la teoría de la teoría es que si bien esta demuestra la importancia del conocimiento en la categorización y demuestra sus efectos, no aporta herramientas para su aplicación práctica, por ejemplo, en la definición terminológica.
2.1.3.4. Modelo aplicable a la definición terminológica basado en prototipos y teorías
Como ya hemos apuntado anteriormente, la aplicación de la teoría de los prototipos a la definición terminológica aporta numerosas ventajas frente a la teoría clásica. Sus implicaciones son tan importantes que coincidimos con Seppälä (2012: 116) en afirmar que la teoría de los prototipos no solo redefine la noción de concepto sino la de definición.
Al aplicar la teoría de los prototipos, definir un concepto consistirá en situarlo dentro de una categoría apropiada de acuerdo con el contexto y representar los rasgos que la mayoría de los miembros de esa categoría comparten. Es posible indicar si algunos de los rasgos representados en la definición son compartidos solo por parte de los miembros (ej. 8), tiene algún grado (ej. 9) o le son aplicables restricciones de tipo temporal (ej. 10) o geográfico (ej. 11):
ej. 8 MACROBENTHOS. The larger organisms of the benthos, generally longer than 0.5 millimetres.[DOEAC]
ej. 9 DINOCAP. A dinitro fungicide and acaricide (2,6-dinitro-octylphenyl crotonates) used on fruit, vegetable, and ornamental crops. It is slightly to moderately toxic to humans but very toxic to fish. [DOEAC]
ej. 10 DEW POND. An artificial pond created by farmers to provide water for livestock on hills or other places with no natural water source. It originally consisted of a shallow excavation lined with impermeable clay. Nowadays a plastic membrane is normally used. […].A Dictionary of Weather (Dunlop 2008). ej. 11 MARRAM GRASS. Two species of Ammophila, which are grasses with an extensive, tightly knit underground root system which can survive in the relatively salty, nutrient‐poor free‐draining sand that is typical of beach dunes. They are native to Europe and North Africa (but noxious weeds in California) and are used to stabilize dunes. [DOEAC]
Introducir este tipo de información en una definición basada en prototipos puede ser útil en algunos casos. No obstante, no siempre será necesario porque el hecho de que la definición esté basada en un prototipo, ya implica que no todos los rasgos estarán siempre presentes en todos los miembros o instancias de la categoría. Además, dada la forma en que categorizan los seres humanos, el receptor de una definición está abierto a la existencia de conceptos que no comparten todos los rasgos del prototipo de la categoría a la que pertenecen (como, p. ej., PINGÜINO respecto a PÁJARO) o de instancias reales que, por diversos motivos, presenten excepciones (un perro que ha perdido una pata, un fruto cuyo tiempo de maduración ha sido alterado mediante modificación genética o un instrumento al que se le cambia una característica para resultar más eficiente, etc.).
La aplicación de la teoría de la teoría a la definición terminológica permite aplicar criterios para la selección de los rasgos que representar en la definición. Como ya indicamos en el apartado anterior, la teoría de la teoría demuestra la importancia del conocimiento en la categorización y sus efectos, pero no aporta herramientas para su aplicación práctica en la definición terminológica. Para ello, vamos a recurrir al empleo de marcos y plantillas de categoría para la elaboración de definiciones terminológicas de acuerdo con la terminología basada en marcos (§2.2).
2.2. LA TERMINOLOGÍA BASADA EN MARCOS
2.2.1. Antecedentes
La terminología surge como campo de conocimiento a partir de la tesis doctoral de Eugen Wüster (1931). Más adelante, el propio Wüster y sus seguidores, conocidos como la Escuela de Viena, fueron desarrollando unos principios teóricos que quedaron plasmados en distintas publicaciones y, especialmente, en la obra póstuma de Wüster de 1979, en la que se compendia su teoría terminológica. Sus sucesores continuaron con dicha teoría, la cual empezó a conocerse como la teoría general de la terminología (TGT). Para la Escuela de Viena, la actividad terminológica es de carácter prescriptivo y está orientada a la normalización. De acuerdo con la TGT, la terminología se centra en la delimitación rígida de los conceptos y la asociación a cada uno de un único término evitando la sinonimia y la polisemia, con el objetivo de asegurar la univocidad de la comunicación profesional, especialmente en el contexto de la comunicación internacional.
Aunque, durante muchos años, la TGT ha sido el único conjunto de principios teóricos existentes para la terminología, en las últimas décadas numerosos especialistas en este campo han desechado las propuestas teóricas de Wüster proponiendo nuevos principios y enfoques.
A continuación, revisaremos el desarrollo que ha experimentado la terminología a partir de las primeras teorías que desafiaron la hegemonía de la TGT hasta llegar a la más reciente de las teorías terminológicas: la terminología basada en marcos, en la que se basa este trabajo.
Las primeras teorías surgidas en respuesta a la TGT fueron la socioterminología (§2.2.1.1) y la teoría comunicativa de la terminología (§2.2.1.2). Ambas presentan una visión de la terminología más realista, ya que son de carácter descriptivo y se centran en cómo los términos se emplean en contextos comunicativos reales. Describen las unidades terminológicas en el discurso y analizan las condiciones sociológicas y discursivas que originan los distintos tipos de textos (Faber 2009: 113).
2.2.1.1. La socioterminología
La socioterminología (Boulanger 1991, 1995; Gambier 1987; Gaudin 1990, 1993, 2003) es una aproximación sociolingüística a la terminología que nació en la década de 1980 conjuntamente en Quebec y en Francia, aunque su desarrollo teórico explícito, se llevó a cabo durante la siguiente década (Gaudin 2003: 12). La socioterminología defiende que la terminología ha de dedicarse al estudio de los términos insertos en su contexto social particular:
Cette discipline [la terminologie] a en charge l’étude de termes, c’est-à- dire de vocables servant à véhiculer des significations socialement réglées et insérées dans des pratiques institutionnelles ou des corps de connaissances (Gaudin 2003: 11).
Al dirigir la atención hacia el uso real de la lengua, se concibe el trabajo terminológico descriptivo y, por ende, se integra en él la variación terminológica —combatida por la TGT—. Además, según la socioterminología, en el trabajo terminológico descriptivo ha de incluirse también el estudio de la diacronía, pues, como afirma Gaudin (2003: 38), «ce qui fonde la spécificité des termes, leur caractérisation par des valeurs exactes, oblige à considérer leur historicité car ces valeurs exactes attachées aux termes sont provisoires et révisables».
La concepción del trabajo terminológico como descriptivo es una de las innovaciones más importantes introducidas por la socioterminología, ya que abrió la puerta a descubrir la realidad de la comunicación especializada en contraste con el universo cerrado de los enfoques tradicionales, donde los conceptos están perfectamente delimitados de forma artificial y asociados unívocamente a un solo término. De ahí que se integre en el trabajo terminológico la variación denominativa, pero también la conceptual, la cual ponen de relieve al proponer el estudio diacrónico de los términos.
Asimismo, también es destacable que la socioterminología defiende que el conocimiento especializado no está ordenado en compartimentos estancos como defendía la TGT, sino que está organizado en forma de nodos de conexiones, tal y como expuso Gambier en su teoría nodal:
Une science, une technique réfère à d’autres sciences, d’autres techniques — elles mêmes branchées sur d’autres. […] Il n’y a pas de ‘domaine’ sans ‘domaines’ connexes: un ‘domaine’ revient alors à un nœud de connexions — d’autant plus ouvert, instable, que le savoir est nouveau, en cours de constitution, sans définition consensuelle […] (Gambier 1991: 37 apud Boulanger 1995: 198).
La teoría nodal resulta del estudio descriptivo de la comunicación especializada que pone de manifiesto que el conocimiento está en continua evolución y que un dominio no es más que una interconexión de dominios.
Aunque la socioterminología no aspira a constituir una teoría independiente, su importancia reside en el hecho de que abrió la puerta a otras teorías descriptivas de la terminología, que también tienen en cuenta factores sociales y comunicativos y que basan sus principios teóricos en la forma en que los términos se utilizan en el discurso especializado (Faber 2009: 114).
2.2.1.2. La teoría comunicativa de la terminología
La teoría comunicativa de la terminología (TCT) (Cabré y Feliu 2001; Cabré 1999, 2000a, 2000b; Lorente 2001) es una propuesta teórica de base lingüístico-comunicativa que surge a mediados de la década de 1990 y parte de la revisión de los principios teóricos de la TGT (Cabré 2001b: 22).
El objeto de estudio de la TCT son las unidades terminológicas propiamente dichas, las cuales forman parte del lenguaje natural y de la gramática de cada lengua. De acuerdo con Cabré (Cabré 1999: 102), la competencia general y la especializada del sujeto se encuentran integradas e incluyen unidades léxicas que, fuera de contexto, no son ni palabras ni términos. Los términos son módulos de rasgos asociados a las unidades léxicas, que se describen como unidades denominativo-conceptuales, dotadas de capacidad de referencia y que pueden ejercer funciones distintas. Así pues, las unidades terminológicas solo son potencialmente términos o no términos y pueden pertenecer a ámbitos distintos. El carácter de término lo activan en función de su uso en un contexto y una situación adecuados (Cabré 1999: 123). La TCT sostiene que el saber es un contínuum y que la segmentación de materias es una cuestión funcional:
El valor de un término se establece por el lugar que ocupa en la estructuración conceptual de una materia de acuerdo con los criterios establecidos en un trabajo. Cada ámbito puede ser estructurado desde diferentes perspectivas y en diferentes concepciones, así como cada objeto temático puede ser abordado desde ámbitos y perspectivas distintos. Un concepto puede participar en más de una estructura con el mismo o diferente valor. Los términos no pertenecen a un ámbito sino que son usados en un ámbito con un valor singularmente específico (Cabré 1999: 124).
Cabré (1999: 100) sostiene que para poder dar cuenta de la terminología en toda su complejidad, se requiere un conjunto de teorías no contradictorias que trate los distintos aspectos de las unidades terminológicas. Por lo tanto, se concibe la terminología como un campo interdisciplinar que recibe aportaciones de tres teorías (Cabré 1999: 100-101):
- una teoría del conocimiento que explique cómo se produce la conceptualización de la realidad, los tipos de conceptualización, la relación entre conceptos y la relación de estos con sus posibles denominaciones por medio de las unidades de conocimiento y, dentro de ellas, de las unidades de conocimiento especializado (Cabré 2001a: 23);
- una teoría de la comunicación que describa explícitamente los tipos de situaciones que pueden producirse, que dé cuenta de la correlación entre tipo de situación y tipo de comunicación, y que explique las características, posibilidades y límites de los diferentes sistemas de expresión de un concepto y de sus unidades;
- una teoría del lenguaje que dé cuenta de las unidades de significación especializada dentro del lenguaje natural teniendo en cuenta que participan de todas sus características, pero singularizando su carácter terminológico y explicando cómo se activa este carácter en la comunicación. Las use incluyen las ut propiamente dichas (Cabré 2001a: 23).
A su vez, la teoría del lenguaje tiene que dar cuenta de tres vertientes de las unidades terminológicas (Cabré 1999: 101):
- de sus características gramaticales, semánticas y textuales, incluyendo todos sus aspectos gramaticales, semántico- cognitivos y pragmáticos;
- del uso que hacen los especialistas de las unidades terminológicas, por medio de una teoría pragmática y sociológica;
- de la adquisición del lenguaje en general y, en particular, de la terminología, mediante una teoría psicológica.
Cabré (1999: 103) también añade al conjunto de teorías una teoría de los signos, ya que el conocimiento especializado también puede representarse mediante sistemas simbólicos no lingüísticos. No obstante, Cabré (2002)
solamente denomina unidades terminológicas o términos a las unidades de carácter lingüístico que se dan en el seno de la lengua natural.
Para explicar mejor el hecho de estudiar las unidades terminológicas desde distintos puntos de vista, Cabré (2003: 195–196) utiliza la «teoría de las puertas», según la cual, la unidad terminológica es como una casa con varias puertas de entrada. Todas las puertas dan acceso a todas las habitaciones de la casa, pero la elección de una puerta determinada condiciona cómo se llega al interior de la casa. El orden interno de las habitaciones no se altera, lo que cambia es cómo uno decide llegar. Por ello, Cabré se refiere a la unidad terminológica como un poliedro que se puede observar desde tres perspectivas: la cognitiva (el concepto), la lingüística (el término) y la comunicativa (la situación) (Cabré 2003: 187).
La TCT divide la terminología en dos vertientes interrelacionadas: la teórica y la práctica. La terminología teórica se dedica a la descripción formal, semántica y funcional de las unidades que pueden adquirir valor terminológico, explicar su activación y las relaciones con otros tipos de signos para hacer progresar el conocimiento sobre la comunicación especializada y las unidades que se usan en ella. Por otro lado, la terminología aplicada se encarga de la recopilación y el análisis de las unidades con valor terminológico. No obstante, aunque la TCT defiende el carácter descriptivo de la terminología, también reconoce la existencia de situaciones en las que el trabajo prescriptivo es necesario, como en el caso de las lenguas minoritarias o minorizadas.
Una de las principales aportaciones de la TCT es el estudio de la variación terminológica. Para la TCT, los términos son unidades de forma y contenido en las que el contenido es simultáneo a la forma (Cabré 1999: 123). Un contenido —es decir, un concepto— puede ser expresado por otras denominaciones del sistema lingüístico relacionadas semánticamente con la primera o mediante otros sistemas simbólicos. De este modo, la TCT destierra el principio de biunivocidad de la TGT y propone el estudio de la sinonimia y la polisemia. Cabré expone que todo proceso de comunicación comporta variación y, partiendo de ahí, formula el «principio de variación»:
Este principio es universal para las unidades terminológicas, si bien admite diferentes grados según las condiciones de cada tipo de situación comunicativa. El grado máximo de variación de la terminología lo cumplirían los términos de las áreas más banalizadas del saber y los que se utilizarían en el discurso de registro comunicativo de divulgación de la ciencia y de la técnica; el grado mínimo de la variación sería propio de la terminología normalizada por comisiones de expertos; el grado intermedio, la terminología usada en la comunicación natural entre especialistas (Cabré 1999: 85).
Así pues, la variación terminológica no es solo un fenómeno evidente cuando se estudia el uso de los términos en el discurso. Esta se encuentra en la propia esencia de la comunicación especializada como parte integrante de la comunicación en su conjunto y está íntimamente relacionada con el nivel de especialidad y el contexto comunicativo en que se activen los conceptos.
La TCT supone la primera teoría viable capaz de sustituir a la TGT y ha dado lugar a numerosas investigaciones en el campo de la terminología (Faber 2009: 114). Muchos de sus principios siguen siendo asumidos como válidos por la mayoría de estudiosos de la terminología. La TCT, sobre todo, sentó las bases para que a la terminología se integrasen los conocimientos y avances de otras disciplinas además de la lingüística, que es la dimensión desde la que la TCT reconoce acceder al estudio de los términos.
2.2.1.3. La terminología sociocognitiva
La terminología sociocognitiva (TSC) de Temmerman (2000, 2001) es junto con la terminología basada en marcos, la principal teoría terminológica basada en la lingüística cognitiva (§2.1). Una de sus nociones fundamentales es la de unidad de comprensión, que sustituye al término concepto, pues si bien se utiliza en lingüística cognitiva, en el campo de la terminología se ha venido asociado a los conceptos con límites precisos propugnados por la TGT (Temmerman 2000: 223–224). Temmerman estudió el dominio de la biología y llegó a la conclusión de que normalmente la unidad de comprensión es una categoría con una estructura prototípica como propuso Rosch (1978) para los conceptos no especializados (§2.1.3.2) y, rara vez, un concepto de límites precisos.
La TSC integra la noción de dinamismo al considerar que una categoría es como una «porción de conocimiento» que tiene un núcleo y una estructura, pero que existe en un proceso de continua reformulación y, por ende, se encuentra en continua transición. El dinamismo según Temmerman (2000: 227) se debe a varios factores activos que influyen simultáneamente en el sistema conceptual:
- la necesidad de cada vez más y mejor comprensión;
- la interacción entre usuarios de distintas lenguas;
- la estructura prototípica que puede verse tanto como el resultado como una de las causas de la evolución del significado.
Asimismo, la TSC defiende un enfoque semasiológico frente al onomasiológico de la TGT y propone que para estudiar y describir las categorías es necesario analizar la información obtenida del uso real de la lengua a partir de la combinación de cuatro perspectivas (Temmerman 2001: 79):
- la perspectiva nominalista, por la cual la unidad de comprensión es el sentido de la palabra;
- la perspectiva mentalista, por la cual la unidad de comprensión es una idea que existe en la mente de las personas;
- la perspectiva realista, por la cual la unidad de comprensión es una forma externa que existe en el universo;
- la perspectiva espaciotemporal, por la cual la unidad de comprensión evoluciona en el espacio y el tiempo.
Temmerman (2000: 227) demuestra, a partir del análisis de textos reales, que la sinonimia y la polisemia son funcionales en el proceso de la comprensión. A menudo, la (cuasi-)sinonimia puede explicarse por la existencia de diferentes perspectivas desde las que hacer referencia a una categoría. Por su parte, la polisemia puede darse por:
- un cambio tecnológico o social;
- un cambio en cómo se comprende una categoría;
- el hecho de que la estructura prototípica de las categorías propicia la evolución del significado y que los elementos de la lengua se influyan y restrinjan mutuamente.
La TSC también incluye la noción de marco, pero lo hace inspirada por los modelos cognitivos idealizados de Lakoff (1987). Partiendo de esta base, Temmerman (2000: 225) explica que las unidades de comprensión tienen estructuras tanto intracategoriales como intercategoriales
En cuanto a la estructura intracategorial, la TSC distingue diferentes módulos de información (rasgos, núcleo de la definición, información histórica o información procedimental) que variarán de relevancia según el tipo de categoría. En lo relativo a la estructura intercategorial se tiene en cuenta la perspectiva, el dominio y la intención dentro del modelo cognitivo idealizado.
Respecto a la estructura prototípica, Temmerman sostiene que para comprender un término es necesario profundizar en su estructura prototípica porque los límites de las categorías son difusos y habitualmente presentan una estructura de semejanza de familia y grados de pertenencia a la categoría (§2.1.3.2).
A partir de estos principios teóricos, Temmerman (2000) propone nuevos métodos de análisis terminológico tomados de la semántica cognitiva: el análisis de la estructura prototípica, el análisis del modelo cognitivo idealizado y el análisis diacrónico. De hecho, una de los principales puntos fuertes de la TSC reside especialmente en los nuevos enfoques que propone para llevar a cabo análisis conceptuales, tomados de la lingüística cognitiva, lo cuales revisaremos en el apartado dedicado a su metodología definicional (§3.4.1).
2.2.2. Bases teóricas y prácticas
La terminología basada en marcos (TBM) (Faber et al. 2006; Faber, León Araúz y Prieto Velasco 2009; León Araúz 2009; Faber 2012; Faber 2014) es el enfoque teórico principal en el que se fundamenta este trabajo. Surge en la primera década del siglo actual como una nueva aproximación cognitiva a la terminología. Por un lado, la TBM comparte premisas con la TCT (§2.2.1.2) y la TSC (§2.2.1.3), como que la distinción entre términos y palabras no es fructífera ni viable y que la mejor manera de estudiar las unidades de conocimiento especializado es mediante el análisis de su comportamiento en los textos (Faber, León Araúz y Prieto Velasco 2009: 4). Por otro lado, la TBM toma principios de diversas teorías lingüísticas y psicológicas como el modelo de la gramática léxica (Martín Mingorance 1990; Faber y Mairal Usón 1999), la semántica de marcos (§2.1.2.2), el lexicón generativo (Pustejovsky 1995) y las teorías de la cognición fundamentada (§2.1.1).
De acuerdo con Faber (2011: 10), los términos son unidades de conocimiento especializado que designan la conceptualización que hacemos de objetos, propiedades, estados y procesos en un dominio especializado y, por ese motivo, cualquier teoría de terminología debería aspirar a la adecuación psicológica y neurológica. Asimismo, en línea con (Meyer, Bowker y Eck 1992) y como corolario de esta visión de la noción de término, todo recurso terminológico y, en general, todo trabajo terminológico aplicado debe estar basado en el funcionamiento y organización de la cognición humana:
[K]nowledge of conceptualization processes as well as the organization of semantic information in the brain should underlie any theoretical assumptions concerning the access, retrieval, and acquisition of specialized knowledge as well as the design of specialized knowledge resources (Faber 2011: 10).
De este modo, la TBM adopta el compromiso cognitivo, que como ya se indicó (§2.1) supone que las investigaciones llevadas a cabo bajo este paradigma deben concordar con lo que las ciencias cognitivas conocen hasta el momento acerca del sistema conceptual humano. Como consecuencia de ello, la noción de marco aparece como central, ya que, como demostró Barsalou (1992), esa es la organización más probable del sistema conceptual junto con las jerarquías taxonómicas. Además, los marcos como herramienta terminográfica permiten representar los procesos dinámicos que tienen lugar en campos de conocimiento especializados de un modo similar a la representación conceptual humana (Faber et al. 2007: 40).
Aunque inicialmente la noción de marco de la TBM provenía de la semántica de marcos, el desarrollo posterior de la TBM la ha alejado de dicha teoría para dar paso a una noción de marco mucho más amplia que la de la semántica de marcos, como la que ofrecen Evans y Green (2006: 211):
[A] frame […] represents a schematization of experience (a knowledge structure), which is represented at the conceptual level and held in long-term memory and which relates element and entities associated with a particular culturally embedded scene, situation or event from human experience.
Desde un punto de vista terminográfico, la TBM define el marco como una representación que integra varias formas de combinar generalizaciones semánticas sobre una categoría o un grupo de categorías (Faber 2014: 15), convirtiendo así el marco en una herramienta de representación del significado mucho más versátil que la que propone la semántica de marcos. Como veremos más adelante, en la TBM, los marcos aparecen en todos los niveles de representación de un recurso terminológico, desde la macroestructura hasta la microestructura (León Araúz 2009). No obstante, es importante remarcar que los marcos de la TBM, aunque están basados en el lenguaje, pues es la principal puerta de acceso al sistema conceptual, no pretenden representar la estructura lingüística, sino la conceptual (León Araúz, Faber y Montero Martínez 2012: 117).
Desde sus inicios, la TBM ha tenido como uno de sus ejes centrales el estudio y representación de la naturaleza multidimensional del conocimiento especializado (Faber et al. 2006: 190) y, en ese sentido el marco permite dar cuenta del fenómeno de la multidimensionalidad al representar tanto la información de fondo necesaria para la comprensión de un concepto como la información que se active como consecuencia del contexto y que guía la conceptualización situada (Barsalou 1999: 591-592).
2.2.2.1. Los eventos y los subeventos
El término evento se emplea de tres maneras distintas dentro de la TBM:
- proceso que tiene lugar en el mundo real y que es objeto de estudio por parte de un dominio de conocimiento especializado (en este trabajo, utilizaremos el término proceso para hacer referencia a este tipo de evento);
- marco que funciona de plantilla para la descripción de los procesos que ocurren dentro de un dominio de especialidad (p. ej., el evento medioambiental o el evento médico);
- marco que describe un proceso dentro de un dominio de especialidad (también recibe el nombre de subevento, p. ej., el subevento de SEDIMENTACIÓN o el subevento de EROSIÓN).
El marco más característico de la TBM es el evento, en la segunda acepción arriba presentada. Se fundamenta en la premisa de que la descripción de los dominios de especialidad se basa en los procesos que ocurren en ellos (Grinev y Klepalchenko 1999). La TBM defiende que la manera en que se representan los conceptos afecta a la configuración de la información en las entradas terminológicas individuales y los contenidos de cada campo de datos, especialmente en lo relativo a la definición de cada concepto (Faber et al. 2006: 191). Por ello, con el fin de representar el conocimiento especializado de manera dinámica, la TBM organiza las categorías más genéricas de un dominio en un evento prototípico:
[W]e propose a frame-based organization of specialized fields in which a dynamic, process-oriented event frame provides the conceptual underpinnings for the location of sub-hierarchies of concepts within a specialized domain event (Faber et al. 2006: 189).
Por ende, la TBM defiende que todo área de conocimiento tendrá un evento que proporcionará una estructura para la organización de los conceptos dentro de dicho dominio (Faber y López Rodríguez 2012: 23) y que, aplicado a un recurso terminológico, es uno de los factores que permite que las entradas sean coherentes tanto interna como externamente (Faber et al. 2007).

Como modelo para la creación del evento de un dominio de especialidad la TBM ofrece el evento general (León Araúz, Faber y Montero Martínez 2012: 119) (Figura 1). El evento está dividido cuatro macrocategorías: AGENTE, PROCESO, PACIENTE/RESULTADO y DESCRIPCIÓN. Dentro de algunas de dichas plantillas se encuentran roles semánticos (AGENTE / PACIENTE / INSTRUMENTO / RESULTADO). A partir de dichas macrocategorías se pueden generar plantillas para los estados y eventos prototípicos que caracterizan un dominio de especialidad así como las entidades que participan en ellos (León Araúz, Faber y Montero Martínez 2012: 97). Así pues, en la TBM, las categorías están diseñadas de acuerdo con el papel que desempeñan dentro del evento y los subeventos y no únicamente a partir de su estructura interna como ENTIDAD, ACCIÓN o PROPIEDADES (León Araúz 2009: 147).
En la creación del evento de un dominio concreto se pueden añadir otros roles semánticos que sean necesarios, aunque de una manera limitada. La TBM se encuentra en un punto intermedio entre la creación de roles semánticos específicos para cada marco como en FrameNet y la generalización total en macrorroles (León Araúz, Faber y Montero Martínez 2012: 123).
Por otro lado, como se puede observar, las relaciones conceptuales primarias que unen a los distintos roles semánticos en el evento son relaciones no jerárquicas como causa o afecta, lo cual resuelve las limitaciones de las taxonomías jerárquicas y estáticas (Faber, León Araúz y Prieto Velasco 2009: 8).
Así pues, dado que cada dominio especializado tiene su propio evento prototípico; en la elaboración de un recurso terminológico que siga los principios de la TBM habrá de reconstruirse dicho evento a partir del cual se representarán los conceptos de todo el recurso y sus relaciones. El mejor ejemplo es el del evento medioambiental creado para la base de conocimiento terminológica (BCT) EcoLexicon (§2.2.2.5) (Figura 2).


Tabla 1. Categorías conceptuales del evento medioambiental
El evento medioambiental conceptualizado como un proceso dinámico iniciado por un agente (ya sea natural o humano); después, el proceso afecta a un paciente y produce un resultado. La relación entre agentes naturales y procesos naturales es paralela a la existente entre agentes humanos y procesos artificiales (Faber et al. 2006: 194–195). Asimismo, se desarrolló un inventario de las principales categorías conceptuales que pueden aparecer dentro las macrocategorías del evento medioambiental (Tabla 1).
Subsumidos dentro del evento, se encuentran los subeventos que siguen el patrón del evento y describen procesos concretos que tienen lugar en el dominio. Algunos de los subeventos descritos en EcoLexicon incluyen, entre otros, CONSTRUCCIÓN, INUNDACIÓN, EROSIÓN, SEDIMENTACIÓN, DESERTIZACIÓN y DEFENSA COSTERA (León Araúz, Faber y Montero Martínez 2012: 119). A su vez, los subeventos pueden contener más subeventos, como ocurre, por ejemplo, con el subevento de la EROSIÓN DEL SUELO:
[S]oil erosion in one area is a complex event that includes many sub- events, such as weather change, rainfall, over-exploitation of agriculture land, deforestation, etc. These sub-events are related since they influence each other over time. Participants in this event are soil, water, and wind. The final result is that soil is eroded. Each subevent is also observable as sets of similar more specific changes. (León Araúz, Faber, y Montero Martínez 2012: 119).
Los roles semánticos y las relaciones conceptuales que unen las categorías varían según el subevento y, además, dada la naturaleza multidimensional de los procesos de categorización humana, los conceptos se categorizan de manera distinta según el contexto, el mismo concepto puede asumir roles diferentes en subeventos relacionados (León Araúz, Faber y Montero Martínez 2012: 120). Por ejemplo, una categoría conceptual puede ser AGENTE en un subevento y PACIENTE en otro.
2.2.2.2. Las relaciones conceptuales
La representación conceptual basada en marcos que defiende la TBM no solo supone la inclusión de los conceptos dentro de los marcos en los que participan, sino que también se representan las relaciones existentes entre los conceptos. De acuerdo con Faber, León Araúz y Prieto Velasco (2009: 7), dichas relaciones no pueden limitarse a las tradicionales, a saber, las genérico-específicas y las meronímicas, sin negar por ello el papel fundamental que estas desempeñan (Faber y León Araúz 2010: 84). La inclusión en una BCT de relaciones no jerárquicas, incluidas relaciones específicas de un dominio, aporta mayor coherencia y dinamicidad a la representación conceptual (Faber, León Araúz y Prieto Velasco 2009: 7).
Las relaciones conceptuales están presentes en todos los niveles de especificidad de una BCT basada en la TBM: desde el evento, en el que las relaciones especifican cómo interactúan las macrocategorías entre sí, hasta la descripción individual de cada concepto que, como veremos, consiste en su relación con otros conceptos y determinado por los subeventos en los que el concepto aparece inserto.
Las relaciones entre conceptos en la TBM se expresan mediante proposiciones formadas por dos conceptos y la relación que los une: «CONCEPTO relación CONCEPTO». Este formato no difiere mucho del propuesto por Barsalou (1992), pues básicamente también consistía en dos conceptos, que según el caso podía ser un atributo y un valor, o dos atributos, o dos valores, unidos por una relación. Así pues, al igual que los marcos de Barsalou, los de la TBM también tienen la característica de la recursividad, ya que en ellos se encuentran conceptos relacionados entre sí, pero que a su vez son marcos en sí mismos (que como veremos se configuran en la TBM como plantillas categoriales) en los que el concepto en cuestión se relaciona con otros conceptos, que a su vez se relacionan con otros, y así sucesivamente.
Las relaciones conceptuales en la TBM se estudiaron en el contexto de la BCT EcoLexicon (§2.2.2.5) mediante análisis de corpus y los resultados demostraron que la capacidad de una relación dada de unir dos conceptos depende de la naturaleza de los conceptos, es decir, si son una ENTIDAD FÍSICA, una ENTIDAD MENTAL, un PROCESO, un ESTADO o una PROPIEDAD (León Araúz y Faber 2010). Teniendo esto en cuenta, se estableció no solo una lista de las relaciones conceptuales que se usarían en EcoLexicon, sino que también se definieron sus criterios de uso (León Araúz 2009: 301-308; León Araúz y Faber 2010: 13; Faber y León Araúz 2010: 84-88; León Araúz, Faber y Montero Martínez 2012: 130-140):
- Tipo-de: Se trata de la tradicional relación genérico- específica. Representa el resultado de la categorización y, dentro de la BCT, estructura las jerarquías taxonómicas. La proposición «OXÍGENO tipo-de ELEMENTO QUÍMICO» supone que ELEMENTO QUÍMICO es un concepto superordinado de OXÍGENO, o en otras palabras, que OXÍGENO pertenece a la categoría de ELEMENTO QUÍMICO. Es posible que un concepto tenga varios superordinados, dándose así lugar a la multidimensionalidad y, por tanto, a la coexistencia de distintas jerarquías de conceptos.
- Parte-de: Esta es la relación meronímica básica, ya que en EcoLexicon se describen otras cinco relaciones meronímicas. Parte-de relaciona una entidad física con sus partes, por ejemplo, «ESTRIBO parte-de PRESA», o una disciplina científica con sus subdisciplinas como «GLACIOLOGÍA parte-de HIDROLOGÍA».
- Fase-de: Es una relación meronímica que se aplica para unir un proceso con sus fases, por ejemplo, «DIAGÉNESIS fase-de LITOGÉNESIS».
- Compuesto-de: Se trata de una relación meronímica que une tanto objetos artificiales como naturales con el material del que están hechos, por ejemplo, «PEDRAPLÉN compuesto-de PIEDRA».
- Delimitado-por: Relación meronímica específica del dominio del medio ambiente. Une objetos físicos que se delimitan mutuamente como «MESOSFERA delimitado- por ESTRATOSFERA».
- Ubicado-en: Esta relación meronímica se utiliza cuando la ubicación de un objeto físico es esencial en su descripción, es decir, que sin esa característica el concepto pierde su identidad. Un ejemplo de esta relación es «VIADUCTO ubicado-en DEPRESIÓN GEOGRÁFICA».
- Tiene-lugar-en: Esta relación meronímica une un proceso con su dimensión temporal («PLEAMAR SOSTICIAL MÁXIMA tiene-lugar-en SOLSTICIO») o espacial («TIFÓN tiene-lugar-en OCÉANO PACÍFICO»).
- Resultado-de: Relación no jerárquica que une una entidad o un proceso que es resultado de un proceso, por ejemplo, «NIEVE resultado-de PROCESO DE BERGERON».
- Causa: Relación no jerárquica que une una entidad con un proceso que esta provoca como «VIENTO causa EROSIÓN EÓLICA».
- Afecta_a: Esta relación no jerárquica une entidades o procesos que causan algún tipo de cambio en otra entidad o proceso sin producir un resultado final, por ejemplo, «EROSIÓN ANTRÓPICA afecta-a PLAYA». Aunque se han propuesto subtipos de esta relación (como retarda o erosiona), no se han aplicado por el momento en EcoLexicon.
- Tiene-función: Se trata de una relación no jerárquica que une una entidad o un proceso con su función («REVEGETACIÓN tiene-función PROTECCIÓN DEL SUELO»). No solo está limitado a las entidades y procesos artificiales, ya que el ser humano puede utilizar entidades y procesos naturales para sus propios fines («GUANO tiene-función FERTILIZACIÓN»). Esta relación, al igual que la de afecta-a, puede generar subtipos específicos del dominio del medio ambiente. En este caso, EcoLexicon sí ha incluido cuatro de ellas en su inventario: se-hace-con para unir exclusivamente un instrumento con el proceso que lleva a cabo («CONDENSACIÓN se-hace-con CÁMARA DE NEBLINA») o la entidad que crea («ECOGRAMA se-hace-con ECOSONDA»); estudia para unir una disciplina con su objeto de estudio («ZOOLOGÍA estudia FAUNA»); mide para instrumentos con una función de medición («SALINÓMETRO mide SALINIDAD»); y representa para gráficos y mapas («MAREOGRAMA representa NIVEL DEL MAR»).
- Atributo-de: Esta relación une una propiedad con una entidad o un proceso del que es característico, por ejemplo, «IMPERMEABLE atributo-de ACUÍFERO CONFINADO».
Todas las relaciones, excepto delimitado-por (por ser simétrica), tienen su inversa, por ejemplo: tipo-de/tiene-tipo, parte-de/tiene-parte, se-hace- con/sirve-para, etc. En la Tabla 2, se resumen las restricciones relacionales de los conceptos en EcoLexicon respecto a su naturaleza y su rol semántico.
2.2.2.3. Las plantillas definicionales
Además de como eventos y subeventos, los marcos en la TBM se utilizan en la caracterización de categorías a modo de plantillas definicionales (o también llamadas plantillas categoriales). Por su parte, los eventos y los subeventos pueden considerarse representaciones intercategoriales, es decir, estructuras conceptuales a gran escala que conectan categorías mediante relaciones semánticas (Faber 2014: 15).
La distinción entre intracategorial e intercategorial es difusa, ya que finalmente tanto las relaciones intercategoriales como las intracategoriales son relaciones entre conceptos y ambas tienen como consecuencia la recursividad de los marcos unos dentro de otros. Sin embargo, a nivel metodológico es útil establecer esta diferencia, que podría caracterizarse como una diferencia de foco. Mientras que en las repreresentaciones intercategoriales (eventos y subeventos), el foco está en describir una estructura más amplia de conocimiento en el que las categorías se relacionan entre sí y aportan a la estructura una porción especializada de su contenido (la relevante a ese marco y adaptada a este), las representaciones intracategoriales (plantillas definicionales) ponen el foco en una categoría concreta, en la relación de esa categoría con otras categorías con las que interactúa dentro de uno o varios eventos o subeventos, según los objetivos de la representación.

Tabla 2. Restricciones conceptuales con arreglo a la naturaleza conceptual y al rol semántico (León Araúz y Faber 2010: 15)
Los marcos intracategoriales reciben el nombre de plantillas definicionales en la TBM porque son la base la redacción de las definiciones terminológicas en cualquier BCT basada en la TBM. El formato y la metodología empleados en la configuración de las plantillas definicionales en la TBM está inspirado en los marcos de Martin (1998) y en la estructura de qualia del lexicón generativo. Trataremos con detenimiento la cuestión de las plantillas definicionales en el apartado dedicado a la metodología definicional de la TBM (§3.4.2).
2.2.2.4. La extracción del conocimiento
En lo que respecta a la extracción del conocimiento, la metodología de la TBM se basa en la derivación del sistema conceptual del dominio mediante una aproximación tanto top-down como bottom-up. El método top-down consiste en analizar, filtrar, combinar y reestructurar información contenida en diccionarios especializados y otro material de referencia, la cual después es validada por expertos. El método bottom-up consiste en extraer la información de un corpus de textos en varias lenguas y que estén relacionados con el dominio (Faber, León Araúz y Prieto Velasco 2009: 6).
La metodología de la TBM en lo que respecta a la extracción del conocimiento para su posterior representación en un recurso terminológico, se detallará tanto en el apartado dedicado a la metodología definicional de la TBM (§3.4.2) como en el apartado de métodos de este trabajo (§4.2).
2.2.2.5. EcoLexicon
EcoLexiconDisponible en: <http://ecolexicon.ugr.es>. es una BCT sobre el medio ambiente desarrollada por el grupo de investigación LexiCon de la Universidad de Granada desde el año 2003. Esta tesis doctoral se enmarca dentro de EcoLexicon y sus resultados se han generado de acuerdo con la viabilidad dentro de EcoLexicon y con vistas a su eventual aplicación en este.
EcoLexicon actualmente cuenta con 3.599 conceptos y 19.995 términos en inglés, español, alemán, griego moderno, francés, ruso y neerlandés. La BCT está principalmente almacenada en forma de base de datos relacional, aunque está en proceso de convertirse en una ontología (León Araúz y Magaña 2010; León Araúz, Faber y Magaña 2011). Los fundamentos teóricos y metodológicos de EcoLexicon son la TBM.
EcoLexicon está dirigido a una variedad de usuarios distintos como traductores, redactores técnicos, estudiantes y cualquier otro usuario que desee adquirir conocimientos especializados sobre medio ambiente y su terminología (Reimerink y Faber 2009: 629). En §3.5.2, profundizaremos en los usuarios de EcoLexicon y sus necesidades desde el punto de vista de la teoría funcional de la lexicografía.
En la Figura 3, se puede observar la interfaz de EcoLexicon. Las consultas a la BCT se pueden realizar por concepto (solo en español o en inglés) o por término (en cualquiera de las lenguas incluidas en EcoLexicon) a partir del campo de búsqueda en la barra superior. Si el término o concepto que se ha buscado se encuentra en la BCT, la información se muestra en la columna de la izquierda (módulo de definición, módulo de términos, módulo de recursos, módulo de categorías conceptuales y módulo de fraseología) y en el área central (módulo de mapa conceptual):

- Módulo de definición: Consiste en una definición terminológica del concepto (en inglés o en español, según la búsqueda). Aquellos conceptos que se mencionan en la definición y que están contenidos en la BCT aparecen subrayados y permiten al usuario acceder la información de dicho concepto. Trataremos en mayor profundidad la definición terminológica en EcoLexicon en §3.4.2.
- Módulo de términos: Consiste en una lista de términos que designan el concepto en las distintas lenguas de EcoLexicon. Si se pulsa sobre alguno de los términos, aparece una nueva ventana que proporciona información morfosintáctica acerca de la categoría gramatical del término (nombre, adjetivo, verbo o adverbio), el tipo de término (término principal, sinónimo, variante geográfica, acrónimo, etc.) y el género (masculino, femenino o neutro), así como contextos lingüísticos de uso (Reimerink, García De Quesada y Montero Martínez 2012) y fraseología (Buendía 2013).
- Módulo de recursos: Una lista de recursos multimedia asociados al concepto (imágenes, documentos, vídeos, etc.). Al hacer clic sobre alguno de los enlaces de esta sección, aparece una nueva ventana con información sobre el recurso en cuestión y el correspondiente hipervínculo hacia la página web donde se encuentra alojado. La selección de las imágenes en EcoLexicon está sujeta a una metodología que optimiza la adquisición de conocimiento especializado por parte del usuario (Prieto Velasco y Faber 2012).
- Módulo de categorías conceptuales: Cada concepto en EcoLexicon está asociado a una o varias categorías conceptuales que lo vinculan con el evento medioambiental. En este módulo, el usuario puede consultar a qué categoría pertenece el concepto dentro del evento medioambiental, así como consultar la jerarquía completa y los conceptos subsumidos en cada categoría. La lista completa está reproducida en la Tabla 1.
- Módulo de fraseología: Este módulo consiste en la clasificación de los verbos con arreglo a su significado nuclear —basado en los dominios léxicos de Faber y Mairal (1999)— y subdividido en dimensiones semánticas. Se proporciona información de uso sobre los verbos y sus restricciones semánticas. Como ya se ha señalado, a la información fraseológica también se puede acceder a través de los términos. La metodología de descripción fraseológica de EcoLexicon se encuentra descrita detalladamente en Buendía (2013).
- Módulo de mapa conceptual: Consiste en una representación dinámica de la red conceptual en la que se encuentra el concepto en cuestión vinculado a otros conceptos a través de relaciones conceptuales. Las relaciones genérico-específicas aparecen en color verde, las relaciones meronímicas en color azul y las relaciones no jerárquicas en color rojo. A partir de su última actualización, EcoLexicon permite las siguientes opciones relativas al mapa conceptual (Faber y Buendía 2014: 602):
- Cambiar la escala del mapa.
- Elegir qué tipos de relaciones se muestran y cuáles se ocultan.
- Ajustar el lugar de los nodos o eliminarlos.
- Obtener la URL de la representación de un concepto.
- Obtener información adicional sobre un concepto a partir de Google, Google Imágenes y Wolfram Alpha.
Asimismo, se han incluido dos nuevos modos de representación de los mapas: el árbol jerárquico (botón en la barra superior), que muestra la estructura jerárquica en la que está inserta un concepto; y el mapa del camino de relaciones conceptuales que une dos conceptos, disponible a partir de una pestaña en el área central.
En la barra superior, el usuario, además de poder acceder a los ajustes avanzados, las estadísticas sobre EcoLexicon, la opción de impresión y su cuenta personal, tiene la posibilidad de elegir un dominio contextual a partir de una lista desplegable. Esta función permite restringir la información que se muestra a solamente un campo de conocimiento. Hasta ahora, esta función solo afectaba a la representación en el mapa conceptual, pero a raíz del presente trabajo, se pretende que los dominios contextuales también determinen el contenido de la definición terminológica. En §3.6.1, retomaremos la cuestión de los dominios contextuales en EcoLexicon.
2.2.3. Otras aplicaciones de los marcos en terminología
Los marcos como herramienta de representación léxico-semántica y conceptual dentro del campo de la terminología han experimentado desde principios del siglo actual. En nuestra opinión, este hecho se debe por un lado al éxito de FrameNet en el ámbito de la Lexicografía, lo cual queda patente en que gran parte de las propuestas del uso de marco en terminología se inspiran en ella, y, por otro lado, en el giro cognitivo experimentado por la terminología como disciplina (Faber 2009a), que comporta el uso de nuevos métodos de representación del conocimiento especializado basados en los descubrimientos provenientes de las ciencias cognitivas, lo cual lleva al empleo de estructuras de gestión del conocimiento como los marcos.
Por ejemplo, los marcos se han aplicado, entre otros, a la terminología jurídica en portugués (Alves, Chishman y Quaresma 2007), a los sistemas de clasificación en Medicina (Wermuth 2009) y a la anotación de corpus médicos para el estudio de verbos especializados (Wandji, L’Homme y Grabar 2013; Wandji, L’Homme y Grabar 2014).
A pesar de que la mayoría de estudios terminológicos que hacen uso de los marcos lo hacen inspirándose en FrameNet, recientemente, han aparecido tres estudios que aplican explícitamente los principios de la TBM. En primer lugar, Hitcheva (2014) emplea la metodología de la TBM para la representación de colocaciones verbales en el dominio del procesamiento del acero. Asimismo, Peruzzo (2014), crea un evento sobre víctimas de delitos en el dominio del derecho europeo para aplicarlo a la extracción terminológica. Finalmente, Diez-Arroyo (2015) aplica la TBM para estudiar los neologismos en el lenguaje especializado de la moda.
En los siguientes apartados, haremos un breve repaso por algunas de las propuestas más destacadas inspiradas en la semántica de marcos y que han dado lugar a recursos terminológicos, a saber: el Kicktionary, el Dicionário da Copa do Mundo, BioFrameNet, DiCoEnviro y JuriDiCo.
2.2.3.1. Kicktionary
El KicktionaryDisponible en: <http://www.kicktionary.de/>. (Schmidt 2006; Schmidt 2009) consiste en un recurso terminológico multilingüe (en inglés, alemán y francés) basado en FrameNet que abarca el dominio del fútbol. A diferencia de FrameNet, el Kicktionary se creó para que constituyera un recurso dirigido a usuarios humanos con la intención de servir de asistencia en la comprensión, traducción y creación de textos sobre fútbol, sin la intención de que fuera utilizado para el procesamiento del lenguaje natural.
Metodológicamente, la mayor diferencia con FrameNet estriba en que se siguió un enfoque bottom-up, esto es, se comenzó por la caracterización de las unidades léxicas para después agruparlas (Schmidt 2006: 76). La estructura del Kicktionary está basada en la diferencia entre escena y marco. Mientras que los marcos son estructuras lingüísticas y, por tanto, tienen unidades léxicas asociadas, las escenas son exclusivamente conceptuales y no tienen unidades léxicas asociadas:
[A] frame is a structural entity used to group linguistic expressions which share a common perspective on a given conceptual scene. Where as a scene is defined in terms of pieces of abstract (and possibly non- linguistic) knowledge, the notion of a frame is concerned with the properties of concrete linguistic means of expressing this kind of knowledge. (Schmidt 2009: 102–103)
Dado el carácter multilingüe del Kicktionary, Schmidt consideró que la combinación de escenas y marcos permitía gestionar mejor las diferencias entre las lenguas incluidas en el recurso (2009: 125). Mientras que tuvieron que crearse marcos específicos de una o dos lenguas (Schmidt 2009: 109), todas las escenas contienen marcos que a su vez tienen unidades léxicas en las tres lenguas.

La única relación entre marcos en el Kicktionary es la existente entre las escenas y los marcos subsumidos en ellas, de las cuales proporcionan una perspectiva concreta. Un ejemplo de escena es Motion, que describe el movimiento del balón o de un jugador dentro del campo. Dicha escena incluye siete marcos organizados en tres grupos: the ball moves: Ball_Move, Ball_Land y Ball_Escape; a bouncing ball: Ball_Bounce; y a player moves: Player_Move, Player_Move_With_Ball y Goal_Keeper_Advance.
Las escenas se describen igual que las definiciones de los marcos en FrameNet, aunque a diferencia de este, también se incluyen imágenes que ilustran el evento que representa la escena. En la Figura 4 podemos ver la imagen que ilustra el grupo de marcos the ball moves dentro de la escena Motion.
Por su parte, los marcos se describen dentro de la definición de la escena, por lo que la entrada de un marco en Kicktionary solo incluye la lista de unidades léxicas (normalmente en las tres lenguas), los elementos del marco y un resumen de cuáles elementos del marco aparecen en la estructura argumental de cada unidad léxica. Por su parte, las entradas para las unidades léxicas incluyen ejemplos anotados y un resumen de posibles instanciaciones de cada elemento del marco en la estructura argumental de esa unidad léxica.
En el Kicktionary, a diferencia de FrameNet, las unidades léxicas están relacionadas entre sí mediante distintos tipos de relaciones léxicas (Schmidt 2009: 112–116). Entre unidades léxicas de la misma lengua puede haber relaciones de sinonimia, lo que da lugar a synsets al estilo de WordNet (Fellbaum 1998); la hiperonimia y la meronomia, que generan jerarquías de sustantivos y adjetivos; y la troponimia, que da lugar a jerarquías verbales. Asimismo, entre unidades léxicas de distintas lenguas se establece la relación de equivalencia de traducción.
Una deficiencia del Kitcktionary es la ausencia de definiciones para las unidades léxicas, a pesar de que parece que, en cierta etapa del desarrollo del recurso, sí se confeccionaron algunas definiciones, como se puede observar en Schmidt (2006). Así, por ejemplo, del sustantivo upend en inglés, aprenderemos que se encuentra en la escena Foul y el marco Foul, que tiene varios equivalentes en francés y alemán, que es un tropónimo de foul, pero tendríamos que recurrir a otro recurso para saber qué significa.
Asimismo, el Kicktionary admite tener el mismo problema que ya señalamos en FrameNet (§2.1.2.2) en lo que respecta a la descripción mediante marcos de unidades léxicas no predicativas:
Nouns whose main function is to denote persons and objects (like goal- keeper, substitute, byline, penalty area) rather than to describe processes or activities (like most LUs exemplified in the previous sections) constitute a class of words that are especially difficult to characterize. In this case the concept of scenes and frames loses a lot of its intuitiveness. (Schmidt 2009: 110)
Para paliar en cierta medida esa deficiencia, en el Kicktionary se crearon las escenas estáticas Actors (que describe las personas que intervienen en un partido de fútbol) y Field (que describe los objetos que forman parte de o que aparecen en un campo de fútbol durante un partido), que a su vez contienen marcos específicos.
Otro problema que señala Schmidt (2009: 110–112) es la ausencia de fronteras claras entre las distintas escenas y marcos, lo cual se manifestó también en la asignación de unidades léxicas a los marcos. El hecho de que en el Kicktionary, a pesar del hecho de que las actividades que forman parte de un partido de fútbol están regidas por un conjunto de reglas convencionalizadas y que los actores y elementos que forman parte de dichas actividades están claramente delimitados (Schmidt 2009: 103), demuestra, por un lado, los límites difusos de cualquier tipo de estructura conceptual y la enorme influencia que, al final, tienen las decisiones metodológicas que se tomen en la representación de dichas estructuras en un recurso terminológico.
2.2.3.2. Dicionário da Copa do Mundo
El Dicionário da Copa do MundoDisponible en: <http://www.dicionariodacopa.com.br/>. (Salomão, Torrent y Sampaio 2013; Torrent, Salomão, Campos et al. 2014; Torrent, Salomão, da Silva Matos et al. 2014) consiste en un diccionario en línea basado en la metodología de FrameNet concebido con la intención de ser de utilidad para no lingüistas (en particular, turistas, periodistas y trabajadores relacionados con la organización de la Copa del Mundo de Fútbol de 2014). Se trata de un diccionario multilingüe de inglés, portugués brasileño y español, y está centrado en los dominios del fútbol, el turismo y la propia Copa del Mundo (Torrent, Salomão, Campos et al. 2014: 10). En todo el recurso se utilizan los mismos marcos para las tres lenguas, porque según Torrent et al. (2014: 79) los dominios estudiados no varían suficientemente entre culturas como para crear marcos diferenciados. Sin embargo, ello contrasta, con que, como ya se señaló, en el Kicktionary, sí fue necesario crear marcos propios de una o dos lenguas.
La novedad del Dicionário da Copa do Mundo —desde el punto de vista de la terminología y en comparación con FrameNet— es que la metodología empleada incluye además de un enfoque bottom-up, también uno top-down (Torrent, Salomão, da Silva Matos et al. 2014: 81–82). En primer lugar, siguiendo un enfoque bottom-up, se extrajeron de unos corpus específicos de los dominios oraciones con unidades léxicas candidatas y se anotaron empleando etiquetas provisionales para los elementos del marco. A partir de la anotación, se definió una estructura de marcos preliminar. A continuación, el enfoque top-down consistió en alterar dicha estructura de marcos con arreglo a la organización del conocimiento que se propone en la literatura especializada de los dominios en cuestión.
Cabe destacar que si bien el Dicionário da Copa do Mundo no incluye contextos anotados ni información sintáctica, las entradas de cada una de sus unidades léxicas sí contienen una definición. Por lo demás, el resto de características destacables que presenta el Dicionário da Copa do Mundo están relacionadas con la adaptación de la estructura de la base de datos y del sistema de anotación de contextos lingüísticos para su uso en tres lenguas distintas, a pesar de que no están disponibles para el público.
2.2.3.3. BioFrameNet
BioFrameNetBioFrameNet no está disponible en línea. (Dolbey, Ellsworth y Scheffczyk 2006; Dolbey 2009) es una extensión de FrameNet para el dominio de la biología molecular centrado particularmente en los procesos de transporte intracelular de proteínas. Se trata de un proyecto actualmente discontinuado que fue el objeto de la tesis doctoral de su creador (Dolbey 2009).
Dado que se trata de una extensión, la estructura de BioFrameNet y su metodología son similares a la de FrameNet. BioFrameNet está formado solamente por dos marcos: Protein_transport y Cause_protein_transport. El marco Protein_transport, que está enlazado con FrameNet mediante la relación Inheritance al marco Motion (Dolbey 2009: 75), cuenta con 4 elementos del marco y 32 unidades léxicas. Por su parte, Cause_protein_transport es el causativo de Protein_transport y, por tanto, les une la relación entre marcos: Is Causative of. Cause_protein_transport tiene 18 unidades léxicas y tiene un EM más que Protein_transport por ser su causativo.
El corpus utilizado para llevar a cabo el proyecto es una colección de textos anotados por el Laboratorio de Bioinformática de Lawrence Hunter de la Universidad de Colorado en Denver (Estados Unidos). Los textos anotados son descripciones de productos génicos obtenidos de la base de datos GeneDisponible en: <http://www.ncbi.nlm.nih.gov/gene/>., del Centro Nacional de Información Biotecnológica de Estados Unidos (NCBI). Dicha anotación estaba basada en una jerarquía de clases creada exclusivamente para clasificar fenómenos biológicos con el objetivo de introducir la información en una base de conocimiento. Esto es, no se tomaron en consideración cuestiones lingüísticas durante la anotación, a diferencia de BioFrameNet (Dolbey 2009: 8). El posterior uso de ese corpus anotado llevó al autor a destacar que dicha clasificación basada en conocimientos biológicos no tenía una correspondencia perfecta en la estructura representada en la lengua:
[T]he differences in biology which motivated division of the knowledge base in to the classes listed above are not directly reflected in the grammar and frame semantics of the language used to characterize these differences (Dolbey 2009: 9).
Así pues, mientras que el Laboratorio de Bioinformática de Lawrence Hunter había definido cinco tipos de mecanismos de transporte de proteínas de acuerdo con criterios biológicos (protein transport, gated nuclear transport, transmembrane transport, vesicular transport y endocytosis), en BioFrameNet, tras el análisis lingüístico y siguiendo las pautas para la creación de marcos en FrameNet, se decidió crear solamente dos marcos distintos: Protein_transport y Cause_protein_transport (Dolbey 2009: 72), siendo simplemente el segundo la variante causativa del primero.
Como queda patente en el proyecto BioFrameNet, la organización de marcos desde un punto de vista conceptual, como es el caso de la TBM, dará como resultados una división del conocimiento en marcos distintos de los que daría una configuración en marcos basada en un análisis sintáctico-semántico como el caso de FrameNet y sus derivados.
2.2.3.4. DiCoEnviro
DiCoEnviroDisponible en: <http://olst.ling.umontreal.ca/dicoenviro>. (L’Homme 2012a; L’Homme 2012b; L’Homme 2015) es un recurso terminológico que contiene términos del medio ambiente en inglés, francés, español y portugués desarrollado por el Observatoire de linguistique Sens-Texte de la Universidad de Montreal (Canadá). Se ha compilado adaptando los principios teóricos y metodológicos de la lexicología explicativa y combinatoria (LEC) (Mel’čuk, Clas y Polguère 1995), al igual que su recurso hermano DiCoInfoDisponible en: <http://olst.ling.umontreal.ca/dicoinfo>. (L’Homme 2008), que contiene términos de informática.
DiCoEnviro parte de la premisa de que los verbos y sus derivados deben incluirse en los diccionarios especializados, ya que el análisis de los verbos especializados es un buen punto de partida para descubrir la estructura léxica de un campo de conocimiento. (L’Homme 2003: 405). De este modo, en DiCoEnviro se palían algunas de las deficiencias habituales en los recursos terminológicos (L’Homme 2008):
- La ausencia de términos que pertenecen a categorías gramaticales distintas del sustantivo, lo cual supone que términos con el mismo significado, pero de diferente categoría gramatical, se omitan, aunque a veces aparezcan como parte de compuestos.
- La falta de representación de determinadas diferencias semánticas como, por ejemplo, la polisemia regular que se da entre sustantivos deverbales que codifican una actividad o el resultado de esta.
- La omisión de la representación del comportamiento sintáctico de los términos y de su combinatoria.
Por lo tanto, en DiCoEnviro las entradas están dedicadas a términos de distintas categorías gramaticales: verbos, sustantivos, adjetivos, adverbios, así como locuciones. Por otro lado, cada entrada corresponde a una acepción distinta de cada término distinguiéndose así los casos de polisemia tanto regular como irregular (L’Homme 2008).
Una de las principales diferencias de DiCoEnviro con otros recursos terminológicos es que se proporciona la estructura argumental (o actancial, en la terminología de la LEC) de todos los términos predicativos. No obstante, a diferencia de la LEC, la estructura argumental en DiCoEnviro no se expresa mediante variables (X, Y, Z, etc.), sino mediante roles semánticos (L’Homme 2012b: 382), que, además, van acompañados del término o los términos que típicamente ocupan dicho argumento y una lista con otros términos que pueden instanciar los argumentos (L’Homme 2012a: 238).
Los roles semánticos utilizados en DiCoEnviro se encuentran, al igual que EcoLexicon, en un punto intermedio entre los macrorroles y los roles semánticos específicos para cada caso. Sin embargo, la lista de roles de DiCoEnviro es mucho más amplia que la de EcoLexicon e incluye, entre otros: AGENTE, PACIENTE, CAUSA, MANERA, RESULTADO, TIEMPO, etc., cuyo modo de empleo está claramente especificado en una guía para los terminólogos que trabajan en DiCoEnviro (L’Homme, Le Serrec y Laneville 2009).
Una entrada típica de DicoEnviro, como la de la Figura 5, incluye también información gramatical, sinónimos, contextos anotados con una metodología adaptada de la de FrameNet (L’Homme y Pimentel 2012) y relaciones léxicas de tipo paradigmático y sintagmático basadas en las funciones léxicas de la LEC.

En cuanto a las definiciones, pocas entradas de DiCoEnviro las contienen en comparación con DiCoInfo, que se encuentra en un estado de desarrollo más avanzado en ese respecto. Hasta hace poco la redacción de definiciones en estos dos recursos no contaba con unas reglas precisas. Sin embargo, en San Martín y L’Homme (2014) se esbozaron unas primeras pautas para la confección de definiciones adaptando las reglas definicionales de la LEC (§3.3.9) a las características particulares de estos recursos.
Recientemente, se ha comenzado a dotar al recurso de una estructura de marcos basada en FrameNet para la versión inglesa y francesa de DicoEnviro (L’Homme, Robichaud y Subirats 2014; L’Homme y Robichaud 2014). El enfoque que se sigue consiste en descubrir los marcos de FrameNet evocados por los términos contenidos en DicoEnviro. Para ello, se realiza una comparación con los marcos de FrameNet a partir de la estructura argumental, las anotaciones de contextos y otra información léxico-semántica contenida en las entradas de los términos.
A diferencia de BioFrameNet, DiCoEnviro no es una extensión de FrameNet en sentido estricto. Mientras que BioFrameNet emplea la misma estructura y metodología que FrameNet y enlaza el recurso mediante una relación entre uno de sus marcos y otro de FrameNet, DiCoEnviro detecta aquellos marcos relevantes de FrameNet y los importa a su recurso con adaptaciones de distinto calibre según el caso, como por ejemplo, la sustitución de los elementos del marco por los roles semánticos de DiCoEnviro.
El enfoque empleado en DiCoEnviro toma como punto de partida los términos ya descritos en el recurso para llegar a los marcos; a diferencia de FrameNet, que comienza con la descripción del marco (L’Homme, Robichaud y Subirats 2014). Además, otra de las principales diferencias entre DiCoEnviro y FrameNet es que mientras DiCoEnviro describe los argumentos de cada término, FrameNet asocia los elementos del marco a un marco y no a una unidad léxica concreta (L’Homme, Robichaud y Subirats 2014: 1368). Teniendo eso en cuenta, se determinó que un término en DiCoEnviro evoca probablemente un marco existente en FrameNet si se podía establecer una relación entre los elementos del marco y los argumentos del término. No obstante, los autores tuvieron que establecer normas de equivalencias entre roles semánticos, ya que el inventario de FrameNet es muchísimo más específico que el de DiCoEnviro y, por otro lado, se tuvieron que gestionar determinadas diferencias entre el número de elementos del marco de FrameNet y el de argumentos de los términos en DicoEnviro (L’Homme y Robichaud 2014: 191–192).

Por otro lado, L’Homme y Robichaud (2014: 192–193) destacan que los marcos de DiCoEnviro —incluso aquellos tomados de FrameNet sin apenas cambios— difieren en cuanto que los marcos medioambientales son mucho más restringidos que los de FrameNet y que los términos que evocan los marcos podrían considerarse microsentidos (§3.5.3.5.4). Para ilustrarlo ponen el ejemplo del marco Being_at_risk (Figura 6), que importaron de FrameNet:
[T]he Being_at_risk frame in the environment applies only to things such as species, ecosystems, plants, etc. In addition, the number of terms that evoke a frame is often much lower than those recorded in FrameNet. For instance, the terms evoking the Being_at_risk frame in the environment data are the following: sensitivity, threatened, vulnerability, vulnerable (whereas in FrameNet, the list comprises: danger.n, insecure.a, risk.n, safe.a, safety.n, secure.a, security.n, unsafe.a, vulnerability.n, vulnerable.a). (L’Homme y Robichaud 2014: 193)
En los casos en los que no se puede establecer una equivalencia con los marcos de FrameNet, DiCoEnviro crea marcos nuevos propios del dominio del medio ambiente (L’Homme y Robichaud 2014: 193), como, por ejemplo, Cause_change_into_reusable_material (Figura 7), que contiene los términos en inglés compost y composting que no están contenidos en FrameNet. No obstante, en francés, además de compostage y composter, también se incluye transformer, cuyo equivalente habitual en inglés (transform) sí está contenido en FrameNet evocando el marco Cause_change, lo cual se debe a que, como se indicó antes, el significado de transformer incluido en el marco de DiCoEnviro es una especialización o microsentido del significado no especializado del término.

A pesar del hecho de que la adición de marcos a DiCoEnviro está todavía en una fase inicial, sus resultados demuestran que una parte de los marcos ya descritos en FrameNet puede reutilizarse en un dominio especializado como el medio ambiente. Asimismo, es destacable el hecho de que los creadores hayan combinado principios de la LEC, de corte estructuralista, con la metodología de FrameNet, lo cual en un futuro podría permitir la combinación de las funciones léxicas con los marcos, llevando mucho más allá que el Kicktionary el uso de relaciones léxico-semánticas en conjunción con marcos.
2.2.3.5. JuriDiCo
JuriDiCoDisponible en: <http://olst.ling.umontreal.ca/juridico>. (Pimentel 2012a; Pimentel 2012b; Pimentel 2013; Pimentel 2014) es también un recurso terminológico concebido en el seno del Observatorie linguistique Sens-Texte de la Universidad de Montreal. Está dedicado al dominio del derecho e incluye términos en inglés, portugués y francés y, al igual que DiCoEnviro, está basado en la metodología de DiCoInfo (L’Homme 2008).
Por otro lado, también se diferencia de DiCoEnviro en la manera en que se han aplicado los marcos. Mientras que DiCoEnviro parte de los marcos ya descritos en FrameNet, JuriDiCo es independiente de FrameNet, aunque se nutre de su metodología. Sin embargo, al igual que DiCoEnviro se utiliza un enfoque bottom-up: se comienza por la caracterización de las unidades léxicas para después describir los marcos que estas evocan (Pimentel 2013: 245). Al igual que en FrameNet, un marco en JuriDiCo puede agrupar tanto sinónimos y cuasi-sinónimos como antónimos y términos relacionados.
El objetivo principal de JuriDiCo es emplear los marcos como herramienta interlingüística para la determinación de equivalentes de traducción de verbos especializados que aparecen en textos jurídicos (Pimentel 2013: 244). En este sentido, a diferencia de los diccionarios especializados tradicionales, JuriDiCo distingue entre equivalencia total o parcial. Para que una equivalencia se considere total es necesario que los términos evoquen el marco de la misma forma y que tengan el mismo número y tipo de argumentos (Pimentel 2013: 251).
Las entradas de términos en JuriDiCo son similares a las de DiCoEnviro con la excepción de que en JuriDiCo no se incluye el módulo de relaciones léxicas basadas en las funciones léxicas de la LEC. Sin embargo, todas las unidades léxicas van acompañadas de la información del marco que evocan (Figura 8) y siempre incluyen una definición al estilo de la LEC (§3.3.9).
Como se puede observar en la Figura 8, la entrada de un marco incluye una definición de este, que puede coincidir o no con la definición de alguno de las unidades léxicas que lo evocan (Pimentel 2012a: 298), la definición de los elementos del marco obligatorios, un listado de los elementos del marco opcionales y las unidades léxicas que lo evocan. A diferencia de FrameNet, la entrada de los marcos en JuriDiCo no incluyen relaciones entre marcos, pues no se han aplicado en el recurso.
JuriDiCo demuestra la utilidad de los marcos como herramienta interlingüística incluso en un dominio como el derecho en el que se presentan enormes diferencias de una lengua a otra dada la existencia de distintos sistemas jurídicos.
